Cuaderno de catastrofistas

Alejandro 20 marzo, 2012 1

la prensa

 

 


 
Aquí entre la celebración de la Pepa, las elecciones andaluzas y el nacionalismo que se ha dado cuenta de que echar la culpa a Madrid por todo se les ha acabado –lo mismo que el dinero fácil del que desde ahora tendrán que dar cumplida cuenta a Europa, su meta soñada – se produce a cargo de diversas fuerzas, preferentemente las provenientes de las radios, televisiones y prensa de la extrema derecha, unos fuegos cruzados que tienen al personal con la adrenalina por las nubes. Incluso esta semana el influyente Felipe González se ha apuntado al festín diciendo en una entrevista al ya consagrado reportero el Follonero que «Pedrojota es un amoral, no tomaría un café con él» (Si les llega el video, no se lo pierdan)

Y precisamente uno de sus colaboradores en El Mundo, Losantos, el  pequeño talibán de las ondas (Luis del Olmo, el expoliado, dixit) escribe la primera página de este cuaderno cuando carga contra el rey y los políticos en general habiéndole hecho previamente la pelota al pueblo:”la nación  sigue muy por encima de sus autoridades”, trasladando la situación de principios del XIX en España a la actualidad “Es esa vileza generalizada, desde el Rey al último mono, esa desvergüenza, esa corrupción compartida lo que guarda aterradora semejanza con lo que sucede hoy en España. La Nación ha dejado que el Estado se corrompa hasta el tuétano; las instituciones representativas son la viva imagen de los cuarenta, si no cuarenta mil, ladrones; y la Familia Real cobija émulos de Alí Babá”.

O Juan Manuel de Prada comparando a la constitución del 12 con la sífilis:

“la lealtad que se debe a la propia patria -resultado de un proceso histórico de hermanamiento de pueblos vecinos- se sustituye por la lealtad a unas leyes emanadas de una voluntad soberana y, por lo tanto, cambiantes y sometidas a veleidades políticas. A esto lo llaman «patriotismo constitucional», que entre las gentes suscita aproximadamente el mismo entusiasmo que el sistema métrico decimal. Y este proceso, en fin, es el que celebramos en estos días, lo que bien mirado es como si el sifilítico celebrase el aniversario del día que le contagiaron la espiroqueta. ¡Y viva la Pepa!”

Raúl del Pozo advierte que el separatismo catalán está alcanzando el punto de peligrosidad social:

«Todo nacionalismo es separatista.» Nos decían que no, que eran histerias de Madrid; ahora los jóvenes educados en el odio a España nos van a sorprender a todos, empezando por sus padres. Madrid se levanta tarde y la van a pillar confiada e incauta.

González Ferrari, el de Onda Cero, entra en campaña, de esta manera: “Frente a la vieja, rancia y gastada cantinela utilizada por el PSOE amenazando a los ciudadanos con que viene la derecha, a lo que de verdad deberían tenerle pánico los andaluces es a que se quede la izquierda”.

A propósito de la renuncia del esposo de Cospedal a los 180.000 euros del ala, Salvador Sostres llena de lisonjas a ESPE y a Cospedal en detrimento de las feministas a las que “solo gustan las mujeres victimistas” :

“… Como detalle folclórico -porque sólo al folclore más tronado pueden atribuirse las soporíferas estrategias del feminismo oficial-está el hecho de que las feministas no sólo no han salido a defender a Cospedal, sino que, sobre todo las más feúchas, le han dado con gusto y ganas, tratando de avergonzarla y humillarla. El sectarismo feminista es tan resentido y revanchista que si eres poderosa, inteligente y atractiva ya no cuentas como mujer y eres un mero objeto más a destruir.
Tal como a algunos sólo les gustan los judíos cuando sufren en Auschwitz, al feminismo sólo le gustan las mujeres victimistas; perdedoras, desahuciadas y tristes, porque lo que quieren no es resolver el problema, sino asegurarse el sueldo por la vía de parecer imprescindibles. Por eso odian a las mujeres como Cospedal o Esperanza Aguirre, que demuestran que todo está a tu alcance si te alzas y luchas, sin que sea necesario que ninguna resentida venga a perdonarte la vida”.