Ayer en el Congreso Rajoy y Zapatero se entendieron


Aparte de lo novedoso que resulta el que haya entre Rajoy y Zapatero “buen rollo”, que ha tenido que ser propiciado por sucesos como el de ayer, como de costumbre hay un aluvión de información y declaraciones en torno al atentado de Eta y con variados matices según el prisma bajo el que se observe: no lo verá igual un etarra o alguien de su entorno que un periódico extremista o aquellos centrados en la auténtica dimensión de la tragedia. No lo verá igual un militante del PP o del PSOE vascos que viven bajo la amenaza y el miedo perpetuos que un compañero que viva relajadamente a 1000 kilómetros. O el ciudadano que viva el resto de sus días mutilado, física y psicológicamente, por el terrorismo no lo percibe igual que el que sólo siente el dolor unos días.
La sociedad acaba acostumbrándose: desde que mataron a Melitón Manzanas en 1968, creo, ya ha llovido y casi mil veces se ha ido produciendo lo que al día de hoy sucede: infinitas condolencias, agotamiento del vocabulario condenatorio y hasta la próxima y es que parece que los Estados de Derecho tiene serias dificultades para combatir a un enemigo que se ve amparado, garantizado en sus derechos, por ese mismo Estado al que combaten: a partir del estallido del coche bomba o del disparo en la nuca comienza un arduo trabajo policial para recoger pruebas que presentar al juez para que éste considere o determine si son suficientes para condenarlos a la cárcel equis número de años.
Como ya está casi todo dicho de este último atentado que tenía vocación de masacre, similar al del cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza (11 asesinatos, de ellos 5 eran niñas), sólo añadiremos que los guardias civiles viven en el País Vasco en muy malas condiciones. Ayer decía uno: “Todo el mundo sabe lo que eres y no tienen ningún contacto contigo. No son malas personas, pero tienen miedo”, sin embargo los etarras y el entorno radical abertzale reconocen a los guardias civiles por su aspecto físico. Casi todos los agentes que están destinados en el País Vasco y Navarra son jóvenes, de complexión atlética, pelo corto, bien vestidos, hablan con acento de otras regiones y conducen coches de gama media. Están perfectamente identificados y además viven en vetustas casas cuarteles, dentro de los cascos urbanos: piden que las modernicen y las hagan como las de la policía autónoma: en las afueras y en lugares en que sea más difícil el acceso de los terroristas.
Por último algo relacionado con la Constitución, la misma que Ibarretxe pretende saltarse al querer convocar una Consulta que a lo mejor tiene que impedir la Guardia Civil o la ¡Ertzaina !: el TC dictamina que el hombre maltratador puede ser condenado a más penas que la mujer maltratadora porque el primero delinque más veces que la segunda. La constitución afiirma que todos serán iguales ante la Ley, al igual que ante la Justicia.
Tags: aluvión de información, condolencias, masacre, política, prisma, pruebas, sociedad, vocabulario condenatorio


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