Epílogo: Los últimos nominados de la derecha ( y 5 )



Si ayer se hablaba de un neocon -al que dudamos en poner la tilde por ser un vocablo de importación- a la española es porque el nuestro es made in Usa, es decir, se apoya en el norteamericano, que viene de elementos progresistas adobado con otros ultra-religiosos, vinculados además al dinero de la Iglesia, que financia sus discursos. Hay quien encuentra algún tipo de similitud con la COPE. Más semejanzas: los halcones neocon que promovieron la guerra de Irak presentaron su cruzada en multitud de ocasiones en términos religiosos e incluso el presidente Bush apeló a Dios y lo presentó como el bien que ellos representaban contra el mal exterior. También el Gobierno español de aquella época apoyó tan desgraciada y terrible guerra.
Cuando hubo un cambio de gobierno en España, según algunos insensatos de todos conocidos, fue por mor del atentado de Atocha, denominación del mismo que no se ajusta del todo a la realidad pues fueron varios los trenes de cercanías dinamitados en más de una estación, y lo grave es que lo siguen manteniendo, lean si no lo que decía Sánchez Dragó acerca del encarcelamiento a Zapatero. ¿Hay o no hay libertad de expresión? Pues bien, cambiado el gobierno en las urnas un numeroso grupo de escritores, periodistas, pseudo historiadores, casi todos están entre los conversos que hemos citado estos días, se han agrupado, a sabiendas o no, en uno gruido que llamaremos el de los neocons o la derechas bonita, que allí podrían estar vinculados a los aparatos del Estado-todavía sigue Bus-, con Huntington y Fukuyama como más representativos y a los que podemos buscar su equivalente, algo en versión española, en los señores Moa, Vidal o Jiménez, que se reúnen en cónclaves , tipo FAES y desde ahí quieren influir en la marcha del país.
Y además de todos lo mencionados están otros menos notorios que también han dejado la izquierda por diversos motivos, y los que la abandonan no se quedan en tierra de nadie, no existe el limbo político, como dejó de existir también el celestial, por dictamen de no recuerdo ahora que Papa de Roma-hay alguno que hasta ha llegado a dudar de la existencia del Infierno- sino que pasan directamente o a la extrema derecha, o a la derecha a la manera de la antigua CEDA y de la que José Antonio Primo de Rivera, El Fundador, tanto abominaba, o a la derecha civilizada gallardoniana, o a la derechona umbraliana, o a la derecha como Dios manda, a la de toda la vida, a la de la gente de orden, a la derecha de la España imperial, a la derecha filipista que también existe, a la novísima de Jiménez Losantos, la de Rouco Valera, la de Gómez de Liaño, la de Pedro José Ramírez, la de Pitita Ridruejo, la que exalta Antonio Burgos, la de Falete , su mundo y su arte, la Una, Grande y Libre de Acebes, Aznar y Mayor Oreja, la de ESPE y. San Gil, la peneuvista, la de Fabra, la de… podríamos seguir inventando “derechas” un buen rato, todas las que se quieran y siempre habrá alguno que diga: ¿Qué es la derecha…?. Pues eso.
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Tags: política, sociedad

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Saludos:
Resulta curioso observar cómo el término que un día quiso emplear “Pepiño el Imparcial” ,con fines despectivos, se emplea hoy con ese mismo cometido en este blog.
Por cierto, también el señor Blanco emplea su blog como una batería de recursos propagandísticos constantes; aunque sus propias declaraciones dan una idea de lo que se cuece en su mente vehemente.
Difiero en gran medida de lo que usted afirma con gran rotundidad acerca del atentado de Atocha. Por aquel momento, las encuestas no decían que se fuese a producir una victoria socialista. De hecho, fue totalmente anormal la campaña de promoción apocalíptica que se hizo en la jornada de reflexión.
Lo que me llama especialmente la atención es que los errores, sobre todo en previsión, que se han cometido durante esta crisis económica ,parecen no importar a la población. En cambio sí que nos preocupa lo que pueda decir el señor Aznar, la Iglesia o Jiménez Losantos.
Por supuesto que hay libertad de expresión: para que algunos digan memeces y otros critiquen siempre al mismo lado.