La precampaña electoral se tiñe de economÃa
Acabados los post dedicados a la Gran Concentración del dÃa 30, y habiendo tratado exhaustivamente tal fenómeno de masas es hora de hacer un alto en el camino y tomarse un respiro: tal consideración se habÃa convertido ya en un hecho rutinario, ya habÃa que hacer algo porque se produjera un desprendimiento de esa rutina, que parece ser que, además de Pablo Aranda, alguno que otro ya habÃa jugado con el vocablo. Es muy sonora y llamativa la oposición retina-rutina para captar la atención del lector.
Antes, pues, y por los imperativos de la temática que debe exigÃrsele a este blog, antes de entrar en harina polÃtica ese descanso es preceptivo sobre todo al escuchar hoy la cantidad de promesas casi todas pecuniarias que están haciendo los principales lÃderes y que es imposible que sean cumplidas: no hay ni un euro más de los que hay y quitarlo de un sitio para ponerlo en otro serÃa como desnudar a un santo para vestir a otro: ellos sabrán lo que dicen, menos mal que la desmemoria colectiva ocurre siempre el dÃa después de la elecciones. Pero en el momento presente se les nota con pocas ideas y cuando esto ocurre ofrecen dinero. Y para muestra estos dos botones:
José LuÃs RodrÃguez Zapatero promete que a partir del próximo mes de junio, y siempre que salga victorioso el 9-M, el PSOE se compromete a devolver 400 euros a todos los declarantes de IRPF.
Mariano Rajoy, creará 400.000 plazas de guarderÃa si vence en las elecciones del 9 de marzo como parte del Plan Nacional de GuarderÃas. El objetivo de esta medida, es fomentar la “conciliación de la vida familiar y laboral”.
Son los únicos que pueden ganar las elecciones y los partidos tan residuales como influyentes también estarán echando sus cuentas sobre cuál de los dos serÃa más generoso con sus peticiones


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Por fin se cambia de tema, que esto ya echaba un tufillo a sacristÃa antigua, de goteras en el techo y cura viejo.