Otegi escribe “Una foto y un futuro” desde su celda
Las cartas “Desde mi celda” son un ejercicio literario de Gustavo Adolfo Bécquer, desde un encierro voluntario, una reclusión para cuidar su salud y buscando un remanso para el espíritu:
“Ayer con vosotros en la tribuna del Congreso, en la redacción, en el Teatro Real, en La Iberia; hoy, sonándome aún en el oído la última frase de una discusión ardiente, la última palabra de un artículo de fondo, el postrer acorde de un andante, el confuso rumor de cien conversaciones distintas, sentado a la lumbre de un campestre hogar donde arde un tronco de carrasca que salta y cruje antes de consumirse, saboreo en silencio mi taza de café, único exceso que en estas soledades me permito, sin que turbe la honda calma que me rodea otro ruido que el del viento que gime a lo largo de las desiertas ruinas y el agua que lame los altos muros del monasterio o corre subterránea atravesando sus claustros sombríos y medrosos…”
La carta que envía Otegi desde su celda de la cárcel, avalada por sus compañeros batasunos, al diario GARA no tiene nada de literaria sino más bien de tipo reivindicativo, no puede exigírsele por tanto la belleza en el lenguaje del poeta romántico aunque cualquiera podría ver en él un romántico que cree en sus ideas, las que quiere llevar a la práctica por medios democráticos no exentos de violencia aunque se niegue a condenarla expresamente.
Cualquiera diría que estamos ante un incomprendido al que de una manera recalcitrante los jueces de la Audiencia Nacional se empeñan una y otra vez en mandar a la cárcel aunque él se empeñe en demostrar su inocencia aunque posea una biografía sospechosa, de la que ofrecemos sólo tres detalles extraídos de las hemerotecas:
“En 1977 huyó a Francia tras saberse involucrado en un comando etarra de su ciudad natal responsable de la explosión de una gasolinera, de robos de vehículos a mano armada, del asalto al gobierno militar de San Sebastián, así como de varios robos y la liberación de un miembro de ETA internado en un hospital.
El 21 de febrero del mismo año fue encontrado culpable del secuestro del empresario Luis Abaitua y condenado a seis años de cárcel. En octubre de 1990 es puesto en libertad tras haber cumplido la mitad de su condena.
En otra ocasión ingresó en prisión preventiva acusado de pertenencia a banda armada; abandonó la cárcel tras pagar una fianza de 400.000 euros.”
Otegi, de nuevo en la cárcel, no exento de un estilo literario sinuoso incompatible con sus acciones: “queremos seducir democráticamente a la ciudadanía. Entendemos como legítimo que el resto de formaciones políticas intente seducir con la autonomía, la federación o lo que fuere. Al final la ciudadanía decide. Y ese es el marco que nosotros entendemos que resuelve el conflicto. Eso resuelve el conflicto político y el conflicto en términos de violencia armada vuelve a hacer un llamamiento a abrir las puertas a una nueva fase política para garantizar el cauce de una estrategia independentista.”
En su carta “Una foto y un futuro” califica de persecución política, al igual que el alcalde de Alhaurín cuando fue detenido por indicios de corrupción, al igual que Isabel Marcos, su detención. Se congratula de la manifestación de San Sebastián-felicita expresamvente al PNV por su asistencia- en contra de la represión gubernamental.
Anima a que continúen la protestas, a pedir la liberación de los etarras encarcelados y a una “negociación política que les permita avanzar hacia la independencia y el socialismo”.
Tag: políticaArtículos Relacionados:
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