Con una decisión cargada de la lógica de los políticos, finalmente Rajoy no cedió el paso al candidato más votado en las urnas y éste tendrá que esperar a obtener la minoría simple de la Cámara en una segunda votación, según ordena la Constitución, artículo 99.
No obstante hay que ser comprensivos con el líder de la oposición pues ayer le notamos un envaramiento que le produce el saber que más o menos la mitad de la bancada popular está en su contra y apoya ya sin ambages a la que por fin se quitó la careta, Esperanza Aguirre. Todo el mundo sabe que cuando se tiene el enemigo en la propia casa no hay nada que hacer y los ánimos están por los suelos: el PP de Madrid dice que si hay mimbres-miembros- suficientes (600 compromisarios), habrá dos candidaturas, lo que es sano para la democracia interna de partidos. Algunos periódicos la animan para que presente su candidatura (El Mundo, LaRazón).
Para traer sólo una pequeña muestra el debate traemos a colación porque no hay otra cuña peor que la de la propia madera, la intervención de Rosa Díez: ha exigido a ZP que vuelva al consenso contra ETA, al mismo tiempo que le ha criticado la disparatada e inútil negociación con los asesinos. Considera que las propuestas de Zapatero no se han aproximado a su idea de regeneración democrática y le ha por afirmar que en su idea de España caben todas las ideologías imaginables aunque haya algunas incompatibles con la democracia.
Y además, como anécdota del primer día, hay que resaltar el mal comportamiento de Arias Cañete, como alumno díscolo en las aulas. Fue el primer apercibido por un Bono que nos pareció un tanto cansado, como si estuviera al fin de la Legislatura: Arias se despachó a gusto en su asiento, interpelando a voz en grito a Zapatero, llamándole con gestos caradura-tocándose nerviosamente las mejilla derecha que enrojeció de tantos cachetes que se propinó, con un gesto similar al que hacen los futbolistas al linier o árbitro cuando son expulsados.
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Saludos:
Creo que alcanzar la presidencia del gobierno en una segunda votación no es en absoluto una catástrofe como muchos medios y líderes de opinión intentan dar a entender.
Los nacionalismos son saludables democráticamente hablando, pues representan una realidad más que está ahí y que parece que a los ciudadanos asusta: la descentralización. No debe olvidarse que España ,como bien dice el profesor de Ciencia Política Rafael Durán Muñoz, es un Estado potencialmente Federal. Dicho esto, los nacionalismos son fructuosos en el debate pero ineficaces e inestables si de pactos gubernamentales hablamos, principalmente por el conflicto con que cuentan. Pruebas irrefutables de ello son los constantes vaivenes y virajes ideológicos que CIU y PNV realizan.
El fetiche del pigmeo virulento sigue mareando la perdiz de cara al público, pero da la sensación de que dentro del partido ya saben que Aguirre va a presentar su candidatura para competir con Rajoy por la presidencia del partido. Mientras, muchos se empeñan en azuzar a Gallardón con el fin de que declare de una vez por todas lo que todos quieren oír (que él también entra en el juego de Aguirre) y se acabe esa especie de Guerra Fría que existe entre estos tres individuos citados: Espe, Mariano y Alberto.
Rosa Díez me parece una mujer valiente, honesta y sencilla. Hagamos memoria y recordemos que fue objetivo en el año 1997 de ETA.
Claro que otra lectura puede ser que se trata de una figura política aislada en el PSOE que necesitaba más notoriedad y que la ha encontrado formando un partido que puede ser una seria amenaza para el PP y los socialistas de cara al futuro, sobre todo si tenemos en cuenta que con pocos meses de vida UPyD es la quinta fuerza más votada.
Pienso que se podría haber cortado la tensión con un cuchillo en el Congreso en el instante en el que Díez y Zapatero debatieron.
El rollizo-Cañete está llamado, por lo que muestra en esta sesión parlamentaria, a ser la segunda parte del Torrente del Congreso: Martínez Pujalte, el pendenciero. ¡Que Dios nos ampare!