A la rica burla del viejo famoso de turno


Tenemos la esperanza de que el lector se adentre al menos unos cuantos renglones en la lectura de este post ante el temor de que seamos incluidos-el propósito es el opuesto- en el numerosísimo grupo de los que hacen chanza inmisericordemente del famoso de turno disminuido ya por la edad, por cualquier tipo de enfermedad, por la disminución lógica de ciertas facultades, como pueden ser la del habla o la del caminar, como consecuencia del paso inexorable del tiempo: los agravios de la edad.
Y estamos acordándonos, como se desprende de las imágenes, de Manuel Fraga y de la duquesa de Alba. Ya se hubieran guardado muchos de burlarse de su parla y caminar vacilantes del don Manuel de Montejurra o el de la voz tronante afirmando que la calle era suya o incluso de la duquesa de Alba, cuando estaba en todo el esplendor de su poderío físico, que el económico se le supone que lo conserva, de lo contrario, cualquier mequetrefe que corteje a una de sus hijas, la duquesita por más señas, no llamaría “individuo” a su actual acompañante o amigo especial: no entra en sus luces-cortas o largas- el comprender que hay espacios que no pueden cubrir ni los hijos ni los nietos, una persona con la se tenga una especial afinidad para combatir los momentos de soledad que con los años van siendo cada vez mayores y nos estamos refiriendo a los valores la amistad.
Estas reflexiones han sido originadas por el hartazgo que produce el que existan pocos medios que no hayan cedido a la tentación de hacer burla de personajes como Manuel Fraga y la duquesa de Alba, precisamente cuando ya se les acentúa el deterioro físico: desde l humor a veces zafio-¿a veces?- de los Morancos al más fino de unos locutores de la cadena SER que desde la madrugada han estado haciendo parodia de ambos, sin que en este momento recordemos las gracias que ambos decían, debido a que fue un sátira escuchada entre sueños, hasta cualquier programa de televisión de aquellos que se consideran inteligentes aunque no sepan discernir a quien llevan y a quien no porque les falta esa sensibilidad que dicen que los demás no tienen.
Imaginamos que la legión de los que hacen gracias a costa de estos dos famosos, cada uno por distintas razones, no lo harían con sus respectivos señores padres y de sus respectivas señoras madres, valga la expresión pleonástica, en el caso de que se vieran aquejados de algún tipo de enfermedad., porque su sensibilidad filial se lo impediría, a no ser que fuesen contratados por alguna televisión para hablar mal de sus progenitores, previo pago, como hacen algunos.
Y como con todo merecimiento Losantos tiene que acudir a la cita diaria tenemos el disgusto de manifestarles que él también ha sucumbido a la tentación de hablar de la duquesa Cayetana, lo hace en su blog y a la que hermana con el pérfido Zapatero, por lo menos en el título. En él arremete expresamente contra el hermano anticuario del íntimo amigo del cura Jesús Aguirre, presunto aspirante a la mano de la duquesa:
“…No sé si al final se casará la duquesa de Alba y Zapatero conseguirá billete de polizón para la cenagosa cumbre de Washington; o si una se casará y el otro no se embarcará o al revés. Pero en ambos casos el esperpento, tan entretenido en su planteamiento, ha perdido la gracia de lo grotesco y sólo conserva el fulgor oscuro de lo siniestro, lo que Freud llamó unheimlich y hace muchos años yo propuse traducir como infamiliar.
El otro día, aunque aún era de noche, estaba llegando a la COPE cuando vi clara la semejanza entre el esperpento nupcial de la duquesa y el esperpento diplomático del presidente del Gobierno. La luz no vino de mis modestos estimulantes de madrugada –la cafeína aguada y la microfonina pura–, sino del surgimiento asociado de dos adjetivos aplicables a los dos fenómenos, en apariencia tan distintos: “grotesco” e “innecesario”. Porque grotesco es el tira y afloja en torno a la boda de la anciana duquesa y el hermano anticuario del íntimo amigo del cura Jesús Aguirre, segundo duque consorte difunto, que, aun comprendiendo la razonable alarma de los herederos, a mí me parece un genial monumento a la más tierna de las promiscuidades. En clave valleinclanesca, claro está. Pero más grotesco aún es el empeño de Zapatero en invitarse a una reunión en la que se niegan a dejarle entrar, con ese afán de polizón con síndrome de abstinencia social que no sólo vemos televisado sino que encuentra en la publicidad su única razón real de ser….”
Si quieren seguir la lectura lo pueden hacer en el blog que tiene Federico en Libertad digital.
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