Antonio Mingote (1919-2012)

Alejandro 3 abril, 2012 0

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 En un día en que el paro ha vuelto a subir por octavo mes consecutivo y en el que el repunte ha sido de 38.769 desempleados – lo que equivale a un alza del 0,82% con respecto al mes anterior y que se llegue a las  4.750.867 personas desempleadas, lo que nos convierte en el farolillo rojo de toda la eurozona en lo que al empleo se refiere-  se produce la triste noticia de la muerte del humorista Mingote y del que reproducimos algunas viñetas, dedicadas precisamente  al trabajo, ese don que tanto escasea en España,  y la última que dibujó en febrero, dedicada a nuestra  justicia, tantas veces en tela de juicio.

Como se van a producir miles de elogios fúnebres solo  algunas de las palabras que le dedica el director de ABC, su periódico durante seis décadas:

“Es un día triste en ABC. Muy triste. Se nos ha muerto Antonio Mingote. Una de las cumbres del humor gráfico español y una figura excepcional en casi todos sus registros. Nada menos que 59 años unido a este diario, la mitad de la vida de ABC. No se conoce ejemplo de longevidad profesional igual ni de lealtad a una misma cabecera, la nuestra. Hoy mismo hemos amanecido con una viñeta de Mingote en la página cuatro de nuestro periódico. Hacía días que no dibujaba, ya que estaba ingresado en el hospital. La enfermedad, sin embargo, demostró que su humor era tan actual, que no envejecía. Sus caricaturas de hace meses, incluso años, retrataban la actualidad más urgente con providencial exactitud. Ha pasado ya para siempre a la categoría de muertos muy vivos. Porque su ironía, su inteligencia, vivirán con nosotros para siempre a través de su fecunda obra.
Sus viñetas explican mejor que cualquier tratado teórico las singularidades y marcada personalidad de nuestra cabecera. Escasas en palabras, prolíficas en moraleja, amables en la forma, profundas en el fondo, la aparente sencillez del trabajo complejo, constituyen una a una, y son miles, certeros editoriales. ABC se queda huérfano e incompleto sin Antonio Mingote.
Su legado, su huella, no obstante, se quedan aquí. El genio ha trascendido a la categoría de muerto muy vivo. Permanecerá vivo en nuestra memoria, en nuestras conversaciones y aprendizajes, en la hemeroteca de ABC… pero, sobre todo, en su trayectoria ejemplar y fecunda”