Caso Marta del Castillo: Se desmonta el dispositivo de búsqueda de su cuerpo

Alfonso Valencia 15 marzo, 2009 20


rastrillo de la búsqueda

marta del castillo

A partir del martes se desactivará el dispositivo montado para la búsqueda del cuerpo de Marta al haber fallado el rastrillo metálico ideado como último recurso. Cada vez se duda más de que Marta fuese arrojada al río aunque todo hace indicar que así fue porque los cuatro imputados, que conocen la verdad, difícilmente podrían durante mucho tiempo mantener el secreto de que estuviera en otro lugar.

Los medios empleados son imponentes aunque sin resultado alguno: una embarcación con un sistema de sondas que emite imágenes en tres dimensiones del fondo del río; se han revisado los nueve colectores principales que emiten al Guadalquivir; han arrojado señuelos para ver el posible recorrido del cuerpo, han intervenido buzos especializados.

Y perros adiestrados, dos helicópteros -uno de la Policía y otro de la Guardia Civil-, motos acuáticas y se han recorrido los márgenes del río hasta su desembocadura en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), una distancia de 80 kilómetros y como el río, a su paso por Sevilla, está afectado por las mareas atlánticas, también se ha buscado el cuerpo río arriba, hasta La Algaba.

Cuando supuestamente el cuerpo de Marta fue arrojado al río se produjeron en Sevilla fuertes lluvias que hubieran provocado que el cuerpo fuese arrastrado hasta el mar, por eso se ha llegado hasta la desembocadura en Sanlúcar.

Por último se ha fabricado un rastrillo  metálico de tres metros de ancho y dos de profundidad diseñado para rastrear y recoger cualquier objeto depositado en el lecho fluvial, ya que tiene unas mallas metálicas que criban cuanto hay en el fondo. Pero tras las infructuosas labores de ayer, la Policía ya da «prácticamente» por descartada la posibilidad de que el cuerpo de Marta y el cenicero con el que presuntamente fue golpeada estén en esa zona. A las 16 horas se desmontó el operativo sin éxito alguno. Según fuentes de la Guardia Civil, no se encontró nada, salvo «barro, barro y barro». El vano del rastrillo, que tiene unos tres centímetros, no logró retener nada que pudiera siquiera aportar algún dato a la búsqueda, por lo que tras rastrear todo el fondo de la zona en la que Miguel confesó haber arrojado el cuerpo de la joven y el arma homicida, se decidió dar por finalizado el trabajo a primera hora de la tarde. La Guardia Civil confirmó, además, que este rastrillo no volverá a fondear el río, ya que se había diseñado exclusivamente para las labores afrontadas ayer, que han sido del todo infructuosas. «Era una medida más para tratar de encontrar algo,

A partir del miércoles, sólo el Seprona vigilará las márgenes del río por si el cuerpo saliera a flote. Además, la policía estará pendiente de las mareas y, cuando las circunstancias sean favorables, volverá a tirar señuelos con idéntico peso y tamaño que la joven para seguir su trayectoria por el río.