Domingo de Ramos

Alejandro 17 abril, 2011 1

procesion de la pollinica en malaga

domingo de ramos

                     Diumenge de Rams, qui no estrena no té mans.

                           Domingo de Ramos, quien no estrena no tiene manos

Hoy, Domingo de Ramos, y como una demostración de que dos mil años de historia pesan mucho, la tradición cristiana sigue presente en este gran país a pesar de los pesares y hasta de que el Papa se empeñe en sembrar tantas dudas,,vea «burla» y «hostilidad» contra la fe en España y denuncie la existencia de formas «sofisticadas» contra la fe. En el día de hoy, creyentes, agnóstico y ateos son testigos de lo que se celebra: la entrada triunfante de Jesús en Jerusalén, aclamado entre palmas y olivos, por la multitud que unos días más tarde exigiría al tirano de turno su muerte.

 Este hecho histórico se conmemora en todos los pueblos de España en mayor o menor medida y nosotros nos sumamos al mismo no trayendo a esta página la vergonzosa lucha que escenifican a diario los farisaicos políticos que nos gobiernan o la hez de esa sociedad que se representa a diario en televisión y que no tiene nada que ver con la gente auténtica que sufre y goza a diario por vivir decorosamente, sino unas palabras del evangelista San Mateo que describen la celebración de hoy:


«Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos, y les dijo: entrad en la aldea y luego que entréis en ella, hallareis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decir que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá. Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron. Y unos de los que estaban ahí les dijeron: ¿Qué hacen desatando el pollino? Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron ir. Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él. También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino. Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas! Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce»

Y dejemos al lego  Antonio Burgos que lo cierre con su evocación del Domingo de Ramos:

“Suenan ahora esos primeros tambores, oigo ahora esas primeras cornetas y la emoción que siente la hija de mi hijo es la misma que yo sentí, nieto de mi abuelo. Metáfora perfecta de la vida, hoy la Semana Santa que nace una vez más sin haber muerto nunca, que cada año resucita, es una niña vestida de gala, como para la primera comunión que va a hacer la ciudad. La niña no sabe por qué siente esa emoción, por qué se alegra con esta luz nueva que parece que estrena a la ciudad, ¿o es la ciudad la que estrena luz antigua, luz de siglos, de siempre, que arde en los cirios que irán engrosando la bola de cera de su vida?Sí, la Semana Santa son los padres. Si para aquella historia chusca sevillana Pilatos fue el que por poco nos deja sin Semana Santa, nuestros padres y los padres de nuestros padres son los que no nos dejaron sin Semana Santa, los que construyeron este gozo que hoy estrenan nuestros hijos, y que cada Domingo de Ramos estrenarán los hijos de nuestros hijos”