El arzobispo Cañizares detecta “cristofobia” en la sociedad


Son conceptos que se van acuñando a raíz de los cambios que se van produciendo en la sociedad occidental, porque si los hay en las otras civilizaciones, como puede ser la islámica, tenemos de ellos pocos datos, y los que nos llegan lo hacen de una manera confusa o escenificados en ejecuciones públicas, modernizadas con grúas, o por vetustas lapidaciones, o simplemente por el procedimiento tan expeditivo como es el degüello o el vertido de ácidos en la cara, para que aprendan. Y en otras civilizaciones siguen con la extirpación o ablación del clítoris a las mujeres, para pararles los pies, y así sucesivamente.
En España, los intentos de modernización no llegan a los extremos de otros países en los que los no creyentes se organizan para frenar la beligerancia de las religiones y su poder en el Estado montando campañas publicitarias y recibiendo generosas donaciones, aumentando de ese modo la demanda la demanda de apostasía:
“Probablemente no hay dios, así que deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Este eslogan lucirá en los autobuses de Londres a mediados de enero. Se trata de la primera campaña ateísta en Reino Unido financiada con donaciones de contribuyentes anónimos. “
Según el teólogo Juan José Tamayo la beligerancia de las religiones lleva a la gente a tocar rebato:
“Las religiones han despertado de un modo social y culturalmente agresivo, porque reclaman una presencia en el espacio público; quieren intervenir en la vida privada y tener un peso político. En definitiva, quieren que los Estados sean confesionales”. También opina lo mismo el filósofo Reyes Mate: “La crítica a la religión resurge cada vez que la religión se quiere convertir en principio moral de la democracia”.
En España, basta que un juez de Valladolid haya sentenciado que hay que quitar los símbolos religiosos de un colegio público, en aras de la diversidad de religiones que conviven en España, aunque la cristiano-católica sea la mayoritaria o que los diputados, de todos los colores y actitudes ante el hecho religioso, no hayan querido poner en el edificio del congreso una placa en honor de santa Maravillas , para que el arzobispo truene, como antes tronaban los prebostes y los presbíteros de la Iglesia, denunciando una nueva fobia, distinta del racismo, de la misoginia que tan instalada está en algunas religiones, de la homofobia, y que ha venido en llamar “cristofobia”, porque el juez vallisoletano, ha ordenado retirar el crucifijo del colegio público Macías Picavea, concepto que, además, según dicho monseñor es “el odio a si mismos”. Por ello, por lo de la placa frustrada, por lo del aborto, diagnostica que “nuestra sociedad está enferma, muy enferma”.
Seguramente ahora la sociedad tiene la oportunidad de recuperar la salud, la cordura, la ortodoxia, porque en otros tiempos, no tan lejanos, la Santa Inquisición se encargaba de meter a los fieles en cintura cuando se desviaban con pensamientos o hechos heterodoxos, además con unos métodos que no se alejan mucho de los utilizados hoy por otras civilizaciones y enumerados más arriba.
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