El estado de la cuestión: El país real versus la prensa del corazón (1)

Fotos de personajes y periodistas de la prensa del corazón.
Cierren los ojos por un momento y piensen en lo que les vamos a decir: en el pasado puente de cuatro arcos por los que en un viaje de ida y vuelta menos para los más de cuarenta que no volvieron, pasaron unos diez millones de coches que iban como locos emitiendo CO2, en el país en el que aún resuenan los tiros terroristas que abatieron en territorio extranjero a dos jóvenes guardias civiles de una forma traicionera, no todas las muertes conllevan la alevosía, en el bárbaro far west antes de matar encaraban al rival, había en estas muertes algo de romanticismo, estos dos jóvenes guardias civiles dieron literalmente sus vidas en defensa de unos valores que los seres humanos han decidido que sean sagrados, en este caso los valores son la integridad física de un territorio, y que sus límites sean inviolables y no puedan ser rotos al libre albedrío de unos pocos; en el país de los contrastes: en el que siendo la cuna de Miguel de Cervantes acaba de caer el gordo de navidad del informe PISA; en el país que está situado en el top ten de los ricos por su PIB, suponemos que será por las cifras macroeconómicas, pues alrededor del veinte por ciento de la población está en los umbrales de la pobreza, los asalariados sufren una nueva dentellada con una inflación disparada, pues bien en este país de contrastes, en un día primaveral del mes de diciembre, en pleno puente de la Constitución y de la Inmaculada, de nuevo el contraste nos asombra al estar unido lo laico y el sagrado y fundamental dogma católico de la Concepción Inmaculada de María para proporcionar unos días extra de asueto sin que nadie haga distingos sobre lo que origina el bien que es el puente- ¿imaginan que los habitantes de Osaka lo hagan?-, entre todos estos contrastes brilla con luz propia el motivo principal para el que hemos hecho este largo introito: una emisora de televisión, la misma que hace unos días tendió una trampa a una muchacha para que asistiera a una entrevista en el plató con su expareja, la misma que la asesinó unos días más tarde al creer haber sufrido una humillación en directo al no acceder a retomar la relación, esa misma emisora, en el prime time de la noche del viernes, prepara un sillón vacío, rojo y ampuloso, en el que se iba a hablar de la novia de Paquirrín y que los dejó plantados pues se habían reconciliado.
Las necesidades del espacio obligan a dejar para otro día la resolución de esta rocambolesca historia que de histeria llenó a los sesudos comentaristas de los avatares de sus víctimas: la persecución del galán, con nocturnidad y alevosía, por las calles de Madrid.
Tags: humillación, libre albedrío, pobreza, romanticismo, sociedad, tiro terrorista

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Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que usted expone, pero quizá no me parece acertado eso de “país real versus prensa de corazón”, por una sencilla razón: es que en el país real en el que nos encontramos (España) una realidad más es la prensa del corazón.
El periodismo está concebido como un servicio público: el cuarto poder. El problema reside en que los medios componen hoy un mundo empresarial más.
El gran periodista Teodoro León Gross, columnista de SUR, diferencia entre hechos de interés público y hechos de interés del público. ¿Qué quiere decir esto? Pues que el interés público requiere una información que satisfaga necesidades informativas objetivas, es decir, demanda hechos y acontecimientos que, independientemente del interés que despierten en un determinado individuo, influyen de manera directa a su vida. En cambio el interés del público se corresponde con las necesidades informativas subjetivas (hechos y acontecimientos que para nada afectan directamente a la existencia de nadie).
Realmente muy poca gente conoce el por qué de los asuntos políticos actuales que nos rodean, por ejemplo.Por el contrario si que saben que “Paquirrín” ha pagado amores, que el Conde Lecquio tiene unas medidas excepcionales y que Belén Esteban sigue despotricando del de Ubrique. En parte, que esto sea así es culpa de todos. Las audiencias de estas deposiciones están ahí y los límites que cada día sobrepasan también están ahí.
Rajoy y ZP son rentables para mantener un cierto prestigio, pero ni por asomo se pueden comparar con todas esas alimañas que diariamente llenan de goce a los telespectadores. Y es que la televisión ejerce su hegemonía con respecto de los demás medios de comunicación a base de morbo.