Frikilandia en la Sierra de Gredos

Alejandro 18 julio, 2013 2

La cadena de Vasile se ha inventado para estos días en que la televisión se ha puesto imposible un reality titulado ‘Campamento de verano’ en el que diversos frikis van a jugar a ser boys scouts. Existe una curiosa excepción: la presencia de Lucía Etxebarria , notable escritora –pocos de los asistentes la conocían- que tiene en sus haber un Premio Nadal, Beatriz y los cuerpos celestes (1998) y el Planeta de 2004, Un milagro en equilibrio  (si no me falla la socorrida Wikipedia).

¿Razones de esta anomalía? Ella misma la explica:

 “He venido aquí, como todo el mundo va a saber, porque tengo una deuda con Hacienda. Cuando le expliqué a mi madre que venía aquí porque ninguno de mis amigos me apoyaba y todos creían que iba a perder la dignidad, mi madre solo me pidió dos cosas: que no enseñara las tetas y no me liara con nadie. Ah, y me pidió por favor que no tuviese broncas con nadie”

 Uno que esta muy enojado con que el experimento( esperpento) sea  en la Sierra de Gredos, a un tiro de piedra de su casa, es Javier Pérez de Albéniz, que hace algo que he omitido: hablarle de algunos personajes.


  “Campamento de verano”, un reality show de bajo coste que Telecinco ha puesto en marcha y en el que, maldición,  participa una escritora. No es ni Alice Munro ni Joyce Carol Oates, para qué vamos a engañarnos. Pero coño, es una escritora. Y participa en un reality, ya de por sí la mayor degradación a la que la sociedad moderna puede someter a una persona, de los más cutres que he visto en mi vida. La escritora en cuestión comparte tienda de campaña, tirolinas y quién sabe si garrapatas con personajes como Karmele MarchanteEsteban (el culturista de “Gandía Shore”), Gaby (quien presume de haberse cepillado a Paquirrín), Olvido HormigosCarmen Bazán (madre deJesulín) o Modesto, padre de Desirée, finalista de Gran Hermano catorce. Campamento freak.

 ¿Qué puede llevar a una escritora a participar en el más mugriento reality de la más apestosa de las cadenas? Lo de siempre: la pasta. “No es que sea pobre de solemnidad, pero no puedo obtener de la noche a la mañana, chasqueando los dedos, una cantidad como la que me piden”, ha asegurado una Lucía Etxebarría que dice deber “una pasta a Hacienda”.

Solo la posibilidad de encontrarme con este ganado, miradas bovinas, ropas de aventureros de Decathlon, haciendo “cuchipandi” en algún valle o en alguna arista de la sierra, hace que me estremezca de la cabeza a los pies. Señores ganaderos, ¿a qué están esperando? Quieren la sierra libre de lobos, como he podido ver en algún cartel colgado en los postes de teléfono, ¡y no se dan cuenta de que se les está llenando de ratas! “