García Montero a juicio por defender a Federico
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Algunos de los escritores vilipendiados por el profesor.
No vaya a creer el lector que el haber ocultado el apellido de Federico en el título es un ardid para atraer la atención. Ya saben que en España, en el mundo, el nombre de Federico, dicho sin más, nos remite a Lorca, de fama universal y hasta ahí podíamos llegar: que dicho poético nombre fuese atribuido a cualquier culto plumilla que tiene tantos adeptos y que, sorpresivamente, lleva varios días sin aparecer por aquí, aunque esté haciendo sobrados méritos para hacerlo, la actualidad manda con la civilizada sonora petición de sus derechos por parte de algunos cuerpos armados, que sí son todos los que están aunque no estén todos los que son, todos los agraviados por el sistema retributivo, en comparación con otros cuerpos similares que tienen mejor soldada por trabajar en unas autonomías más sensibilizadas con estos trabajadores que el Estado con los que dependen directamente de él.
Pues bien el juzgado de lo penal de Granada, el nº 5, verá una demanda contra García Montero, con fama de izquierdista, a cargo de José Antonio Fortes que sostiene una teoría en la que afirma que Lorca tenia una ideología fascista, opinión que no compartían, desde luego, en Granada cuando lo fusilaron en Víznar, y cuyo cuerpo ahora el juez Garzón pretende exhumar si lo dejan, pues hay una fuerte corriente en contra, dentro de la misma judicatura para que no realice ni esa ni otras exhumaciones e incluso la familia del poeta aparece dividida ante la cuestión
El caso es que Fortes se siente injuriado en el artículo que García Montero escribió en El País en octubre de 2006 por lo que pide a Montero 60.000 euros (lo mismo que Gallardón a Losantos) por daños y perjuicios morales: este lo tacha de “profesor perturbado”.
Los alumnos no han sido citados como testigos aunque muchos afirman que Fortes mantiene una cruzada personal contra García Montero “al que ha llegado a acusar del suicidio de Javier Egea o que consiguió la Cátedra por sus trapicheos literarios” y está obsesionado con el escritor e incluso llega a insultar a los familiares, diciendo que la mujer del poeta, la escritora Almudena Grandes, es “la consorte”.Afirman que en clase se mete con García Montero y su familia, además de decir que “Lorca era un fascista y que le pegaron un tiro por maricón”. Frases ofensivas que también ha reproducido en alguna ocasión el irlandés Ian Gipson como salidas de la boca de algunos de los que asesinaron al poeta.
En el artículo escrito en El País afirma García Montero su esfuerzo por asumir la libertad de expresión de los demás, aunque los demás divulguen barbaridades pero que obliga a entrar en litigio, a batallar con valor en nombre de las propias razones y a denunciar sin pelos en la lengua los disparates que se presentan en público como opiniones libres: ”Soy contrario a limitar la libertad de expresión de los tontos indecentes, porque cualquier recorte puede abrir el camino a la censura injustificada y al control del pensamiento”.
Pero esta defensa de todo tipo de libertad de expresión obliga a dar la cara y a ser muy tajante de vez en cuando con las teorías de un profesor perturbado, según él, de la Universidad de Granada, José Antonio Fortes, que lleva años lanzando disparates sobre los alumnos y contra algunos de sus compañeros.
Sobre García Lorca:” reproducía formas ideológicas fascistas como poeta y como director populista de La Barraca. Así que a García Lorca lo mataron los suyos, los de su mismo bloque ideológico. Todo esto se afirma como verdad científica, en nombre de la Universidad de Granada.”
Pero no sólo arremete contra Lorca el demandante profesor, sino que otros granadinos ilustres o que se han formado allí, son atacados por Fortes:
Así opina que el prólogo de Francisco Ayala a “La cabeza del cordero” es una prueba irrefutable de que el escritor granadino fue un aliado del fascismo español franquista.” Ni la toma de postura de Ayala durante la Guerra Civil, ni sus años de exilio, ni su obra inmensa en favor de la libertad y en contra de la dictadura, evitan que el escritor centenario sea tratado como un pequeño burgués tramposo, cómplice objetivo de la represión. “
O sobre Antonio Muñoz Molina: “Al escribir contra aquel memorable derrumbe del 11-S actuó como siervo del capital para justificar el terrorismo de Estado. Las opiniones de Antonio Muñoz sólo se comprenden por la deuda que contrajo con el poder a la hora de entrar en la Real Academia de la Lengua. “
García Montero sale en defensa de los dos anteriores y de él mismo:
“Parece que, al igual que Muñoz Molina también defiendo, con mis artículos en este periódico, el terrorismo de Estado. Tan peligroso soy que, según las últimas investigaciones de Fortes, causé junto a Álvaro Salvador el suicidio de nuestro íntimo amigo Javier Egea, quien no pudo resistir los pactos escandalosos que firmamos con el capitalismo para triunfar en la literatura. Quizá sea hora de que la Universidad de Granada ponga a este perturbado en su sitio. Sólo así salvaremos, con prudencia y con firmeza, la libertad de expresión.”
Oído todo esto, el profesor Fortes tendrá que demostrar ante su señoría la veracidad de todos estos asertos que han provocado que el autor de
Van a partirle el corazón.
Y arrastra
una cadena oscura
de pasiones heladas,
ese frío que cabe solamente
detrás de una palabra.
le haya llamado “perturbado”, quizá lo que más le haya dolido, aunque nadie está libre en estos tiempos, exactamente igual a los tiempos anteriores y a los que vendrán, de estar todos perturbados, puntualmente o para siempre.
Tags: sociedad, Sociopolítica

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Bueno, a mi que me expliquen como es posible que en verano del 36 García Lorca abandona la residencia de estudiantes de Madrid y va a parar nada más y nada menos que a Granada, que era ya por entonces zona nacional ( si es que por esas fechas ya se podían definir los frentes). La cuestión, abandona un Madrid totalmente republicano ( si es que la República subsistía en ese asfixiante verano madrileño) y va a Granada, donde los pistolerillos falangistas campaban a sus anchas. No lo entiendo…
Cuando ve venir el percal se refugia en casa de su amigo Luis Rosales, poeta falangista y jefe local, hasta que una noche lo van a buscar , aún con la oposición de Rosales, para que horas más tardes un “valiente” paseara por las calles granadinas jactándose de “haberle hecho otro agujero en el culo de ese maricón”.
Yo no se si era fascista o no, pero no hay que olvidar que el fascismo ( si es que la falange era fascismo, Joseantonio decía que para nada…) o al menos el bando contrario, también tuvo su faceta poética, literaria, cultural…de tan calidad como lo fuera su antagonista. Pemán, Ridruejo, D´Ors´, Machado (Manuel)…
Vamos,que es indudable que compartíria amistad con intelectuales afines a lo que luego sería “el Movimiento”…
Por cierto, la familia es contraria a desenterrar los huesos, prefiere que siga enterrado en el campo de Granada.