Málaga, la ciudad del Paraíso (1)



El poeta Vicente Aleixandre y distintas vistas de Málaga, la última de la Alcazaba y el Teatro romano.Después de varios días enredado y rizando el rizo constitucional en el páramo madrileño,el rompeolas de las Españas, es hasta terapéutico bajarse al sur a contemplar el mar de las excelencias,el Mare Nostrum,en cuyas orillas descansa la ciudad con la que soñó y en la que vivió Aleixandre,y la hizo su ciudad del Paraíso. Y es que por lo menos prosaica y climatológicamente hablando parece que aquí se vive en una tierra edénica.Se ha instalado-tocando toda la madera que haya que tocar- un tiempo meteorológico, una bonanza climática casi ideales.La otra cara de la moneda es que no ha vuelto a llover intensamente desde las catastróficas lluvias de 1989,con el resultado de que los pantanos de cabecera están prácticamente vacíos.Últimamente la lluvia pasa de largo: se volatiliza a unos pocos kilómetros y las tormentas y borrascas dan un salto y aparecen en la sedienta Almería , lo que no deja de ser preocupante y el único recurso que va quedando es el de las rogativas con el agravante de que ya quedan pocos curas por aquí que quieran elevar oraciones del tipo de “ad petendam pluviam”.El cura no quería sacar al santo pero los vecinos lo acuciaban y es cuando el cura se asoma al cielo y les dice”Si queréis procesionamos al Patrón pero para llover no está”.Estamos viviendo en un tiempo muy agradable pero seco que no tiene nada que ver con el tempo poético de Vicente Aleixandre que siendo oriundo del interior pasó su niñez en Málaga y quedó cautivado por ella y la ensoñó poéticamente siendo ya para siempre su ciudad del paraíso.Era de mar adentro y aquí vivió unos años experiencias marineras, “mis días marinos” y agradables,”mis días alegres”, para casi todo el mundo los primeros años son años dorados aunque no todo el mundo puede hacer de su ciudad materia poética que es lo que hizo el sevillano Aleixandre con Málaga, su paraíso interior ya el resto de su vida y la exalta en “Oh ciudad,no en la tierra”.Y en los recuerdos de la Málaga de su niñez atesora “flores tropicales” y palmas de luz”.Sin embargo Manuel Machado es menos intimista y más folklórico y la resume en “Málaga cantaora”, la tierra de las malagueñas de la Trini y de Juan Breva y de los cantes del Piyayo en que se funden los tangos, las guajiras y las carceleras, lo que tampoco es de desdeñar.


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Para cuando un comentario de las relaciones de las caasas reales española y marroqui?sobre todo tras las ultimas declaraciones de Mohamed IV condenando la visita a las ciudades de Ceuta y Melilla.