Pequeña crónica de un pueblo: Cambio de Picasso por Cela

Año Nuevo, noticias viejas.
Asistimos al repunte de una cuestión largamente debatida en “Perfiles de un pueblo”: la del nombre puesto al Instituto de EE.MM , como antes se denominaban estos centros-y no quiero que recuerden ahora el CECEOO con el que bautizó a Comisiones Obreras un periodista que está demostrando que no tiene un pelo de tonto además de una gran vis cómica, pero al servicio en aquellos momentos del Gobierno de turno(no digo el nombre porque no lo recuerdo ahora mismo, lapsus de la edad tardía). ¿A. Urdaci, por ventura?Como parece que Bosque Viejo es nuevo por estos parajes sería bueno que repasara las sesenta y tantas páginas que tiene de andadura el foro, surgido a raíz de la publicación de César.R.Docampo de sus Memorias como alcalde de la Villa a la que según todos los indicios ha retornado físicamente, alojándose por lo menos en su creadora imaginación, tiene escritas varias novelas, la literatura de ficción por excelencia, en la ya inexistente Pensión Avenida.
Allí encontrará Bosque Viejo todo lo que se dijo sobre lo que cayó sobre Campillos exhaustivamente, en forma del orondo Premio Nobel al que Marina Castaño le sacó todo el jugo posible y si no que se lo pregunten a su hijo y ex mujer. Menos mal que el episodio del Cipote en el cine ocurrió en Archidona, y no en el cine Cruz Blanca de Campillos: de buena nos libramos, porque los video clubs se llamarían también “Camilo’s Club” y a los visitadores de los lugares de alterne nos hubieran llamado los “Camilo’s Boys”.
Todo quedó, menos mal, en el nombre del Instituto y una avenida muy principal pero que su nombre deja mucho que desear al tratarse de una familia, la de Pascual, en la que había algún que otro degenerado, cuando en Campillos abundan las familias de cristianos viejos que aún hoy en día hubieran pasado sin problemas todas las pruebas de la Santa Inquisición habidas y por haber, hasta las del Prelado Cañizares.
Pero resumiendo: Parece que un inspector de Educación, Serafín Quero, amigo de Camilo José Cela, y de acuerdo con la Dirección del Centro de entonces, se quiso poner una medalla-se la puso- a costa de la decisión soberana del Claustro de Profesores de nombrar a Picasso, natural de Málaga.Las claves últimas las tienen, por lo tanto, el Claustro de Profesores de la época, su Director, don Diego,el inspector,don Serafín,que se acaba de jubilar también y don César Rodríguez Docampo que es el que nos coge más cerca por escribir abundantemente en estas páginas.A lo mejor todo se puede resumir en una palabra: cacicada. Y no sabemos si remover ahora el asunto puede solucionarla.


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