Salvador Sostres

Alejandro 22 marzo, 2012 3

sostres

 Salvador Sostres, una pluma de peso para Pedro Jota, que le presta El Mundo para que nos escandalice con sus peregrinas teorías, sigue con ellas adelante: hoy se nos muestra como un pistolero de fácil gatillo o como defensor a ultranza de las esencias de  la prensa en la que él trabaja en detrimento de la izquierdosa.

La ideología de este atrabiliario espécimen, de la escuela de sexualidad de Dragó y dado a conocer por Javier Sardá en Crónicas marcianas, donde durante un tiempo formó parte de su elenco de monstruos, es indefinible, o quizá si puedan extraer algo de algunas de sus intervenciones en  los medios. Sostres, con el beneplácito de Pedro jota o de la dirección de Tele ESPE  decía las siguientes gracietas:

– Atribuir a Pascual Maragall una supuesta adicción a la bebida que le habrían dejado secuelas mentales.

-Del terremoto de Haití afirmó: Lo de Haití es un drama pero el mundo, a veces, hace limpieza

 

-En un programa de debate de Telemadrid, durante una pausa publicitaria comparó a las mujeres maduras con las jóvenes, cuyas  vaginas «aún no huelen a ácido úrico, están limpias, tienen un olor a santidad», “el punto mágico de esas chicas está en los 17, 18 y 19 años, con la tensión de la carne. De primer rasurado, porque el segundo pica. Esta carne que rebota, joven. Y ese entusiasmo, que te quieren enseñar que están liberadas, que ya son mayores»

 

– «El matrimonio es el sexo por obligación, el sexo a la fuerza: ahora se folla”


Después de la derrota electoral del PSOE en las elecciones del 20N, se inventó un relato de estilo militar donde violaba analmente a una mujer socialista diciendo «a una socialista siempre hay que vejarla, siempre hay que darle escarmiento”

Sobre la superioridad del hombre sobre la mujer:

«Es un mito y una excusa que los hombres nos hayamos impuesto por la fuerza (…) hemos ganado porque hemos sido mejores: más listos y más inteligentes, más generosos, más valientes y hemos estado dispuestos a competir hasta las últimas consecuencias” «Ni las chicas sirven para cargar cajas ni los chicos para envolver regalos. Nos es lo mismo que llegues a casa y te encuentres al niño cepillándose a una muchacha estupenda, que encontrarte a tu hija en el sofá o en tu propia cama, a cuatro patas, por bueno que esté el chaval. Y esto no es machismo».

Del castellano ha opinado así: «Hay un gen español, un gen hispano si se quiere, que habría que dar el Premio Nobel a quien consiguiera aislarlo. Es un gen que lleva esta información: ‘Soy nieto de Sancho Panza y no me adapto ni pa’ Dios.»

En lo último , que es de ayer, se nos presenta como un pistolero de la palabra de gatillo fácil al saber que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha ordenado que se repita el juicio contra Lluis Corominas, el yerno de los Tous que mató de un disparo a uno de los ladrones de la casa de sus suegros:.

“Dime que mi hija corre peligro y dame una pistola. Dime que alguien ha entrado en casa de mis padres o de mis suegros y dame una pistola. ¿Qué crees que haré? Soy cada uno de los tiros que disparó Lluís Coraminas. Soy su amor y soy su miedo. Soy padre y soy hijo, soy marido y soy yerno. Soy Lluís Coraminas y yo disparé aquellos tiros y los volveré a disparar cada vez que alguien ataque a uno de los míos”.  “Me pregunto cuándo empezamos a perder la empatía, cuándo nos volvimos tan cretinos y tan necios. Me pregunto cuándo empezamos a confundir a las víctimas con los verdugos. Sólo sabemos de qué estamos hechos cuando nuestra vida o la de las personas a las que queremos corre peligro. Aunque la corrección política, tan rastrera y tan vil, intente reducir al hombre a una mera cuestión de hechos, y pretenda explicarle sin su alma ni su misterio, tenemos amor y tenemos miedo. Un miedo espantoso, sobre todo cuando es la vida de nuestros seres queridos la que está en juego”. Y, por fin, el párrafo final: “Tal vez algún día tengas que matar a un hombre para salvar tu vida o la de los tuyos. No desees que este momento llegue, porque no hay nada heroico en matar. Pero si llega no te temblará el pulso y sabrás lo que tienes que hacer, por muy triste que sea. Somos lo que defendemos”.

Y aquí se nos muestra como defensor de las esencias de la prensa ultra cargando contra la supuesta izquierda de la cadena Sexta, que tienen como avanzadilla a Wyoming o Jordi Évole, de cuyo programa Salvados afirma que no tiene nada que ver con el periodismo y que su autor,  “se vuelve azúcar cuando el entrevistado es Felipe González”

“Salvados, omo todo lo de La Sexta,  pasa por ser de una gran exquisitez intelectual y de una gran valentía periodística y no es más que el enésimo linchamiento que la izquierda mediática intenta practicar contra la discrepancia”

“Évole  es siempre complaciente, dúctil y servil cuando entrevista a tipos de izquierda: se hace el graciosete pero es descaradamente pelota y nunca les hace quedar mal. Todo se vuelve azúcar y masaje cuando el entrevistado es, por ejemplo, Felipe González” “La agresividad, el ir a cazar y sobre todo ese tono de bromita de quien se siente moralmente superior a su interlocutor y le trata de imbécil lo reserva para personajes de derechas o con los que simplemente no está de acuerdo. Lo de «Salvados» nada tiene que ver con el periodismo, ni con lo intrépido, ni con la búsqueda de ninguna verdad. Es un panfleto, el mismo panfleto de La Sexta, el mismo panfleto de la izquierda, el mismo panfleto de siempre”

Analiza las razones por las que, en su opinión, triunfa el programa de Évole:

«Salvados» es el fiel reflejo de nuestra era, es el sectarismo bajo la apariencia de algo serio, es el linchamiento enmascarado de humor y de profundidad. Estamos tan desorientados, tan atrofiados, tan vergonzosamente mediatizados por el buenismo, que Évole parece un héroe cuando es sólo un empleado más de la siniestra maquinaria.

 

 

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