Sanidad: A Aguirre y Güemes les crecen los enanos
Cada vez que Esperanza y su consejero Güemes van de visita a un hospital de la Comunidad de Madrid se arma la bronca, son increpados: no nos inventamos nada ya que ponemos el vídeo como prueba de que eso es así. El que da la noticia lo achaca a una especie de contubernio socialista que hace que ambas autoridades sean esperadas, cada vez que cursan una visita, en la puerta y dentro de las instalaciones, por liberados sindicales-liberados de estar en el tajo-, enfermos quejumbrosos y trabajadores varios en sus distintas categorías, desde el eficiente y polivalente celador, administrativos, ayudantes técnicos sanitarios, médicos residentes, médicos de distintas especialidades hasta algún que otro jefe de equipo que, casualmente, pasaba por allí.
El que sea el PSOE de Madrid el instigador de las protestas no está demostrado, ni los que, tirando por elevación, piensan que Gallardón, al que hoy ha vuelto a poner a parir Losantos, tienen algo que ver en el asunto.
Aunque hay más temática, de igual parecido calado, preferimos seguir con este asunto que tanto interesa a los madrileños. Y lo decimos porque otro médico ,no en ejercicio, ha dejado por un día sus comentarios jocosos de la actualidad para centrarse en el asunto de la Sanidad para la que reclama que siga siendo un servicio público y no un negocio al querer privatizarla Esperanza Aguirre y su gobierno regional, personificada en Güemes, consejero de Sanidad y miembro de la familia Fabra, aclara en alusión a su suegro, imputado por varios delitos contra la Hacienda y Administración Públicas.
Pero el humorista no puede dejar de lado su condición y mezcla la seriedad con el humor cuando le recomienda a Güemes: “Si yo estuviera en su lugar sería más prudente, menos chulo”. Aunque lo considera idóneo para una maniobra tan grave, cruel e irresponsable como su oleada privatizadora que requiere un perfil como el suyo. “Mientras, su jefa se da mechas y sonríe el líder supremo reparte caramelos a los niños”
Güemes no se arredra ante los sindicalistas, que al recibirlo al grito de “Consejero, carroñero”, les replica que con el sueldo de los liberados podría construir un hospital y a los demás que protestan piensa que lo hacen por dinero.
También Enric Sopena abunda en este tema en El Plural y critica con dureza a los dos protagonistas de esta historia de abucheos:
“…En Madrid muchos no están dispuestos a que la aristócrata y el señorito les hurten lo que es suyo.
Tiene toda la razón el Gran Wyoming en su artículo de ayer en Público. La sanidad madrileña es una vergüenza, consecuencia directa de la política ultraliberal de Esperanza Aguirre. Esta nueva Margaret Thatcher made in Spain ha puesto la Sanidad a los pies de los caballos privatizadores. La Sanidad ha de ser fundamentalmente pública, o controlada férreamente por las Administraciones, porque no puede ni debe ser un negocio. Ni la Sanidad ni la Educación han de ser jamás un negocio”.
En fin, a pesar de la mayoría absoluta por la que está en el cargo y de la que se jacta siempre, Aguirre no debe olvidar que la gente recuerda cómo llegó en las elecciones de 2003, en Octubre, de rebote, tras el escándalo suscitado por la deserción de Tamayo y Sáez, unos tránsfugas rocambolescos. Por su causa y ante la imposibilidad de formar un gobierno con mayoría absoluta, tras el fallido debate de investidura en el que se postulaba Rafael Simancas del PSOE, se repiten las elecciones autonómicas en Madrid y es en esta segunda convocatoria cuando obtiene mayoría absoluta, siendo la primera presidenta electa de un Gobierno autonómico de España.
Tag: sociedad

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