Siguen cayendo soldados españoles en Afganistán



“Dos soldados españoles han muerto y otro ha resultado herido grave en un atentado que ha tenido lugar a 100 kilómetros del sur de Herat en Afganistán, según fuentes del Ministerio de Defensa.”
Esta es la escueta noticia que acabamos de recibir: dos soldados españoles más acaban de morir en la guerra de Afganistán, un conflicto que va a más y que por deseos del nuevo presidente USA, Obama, va necesitar el envío de nuevos contingentes de soldados de la OTAN. Nuevos soldados españoles y de otros países dispuestos para el sacrificio en aras de una política que el ciudadano de a pie comprende poco, y menos aquellos elegidos para ir a aquel atolladero por su profesión, y menos los que son tocados por el duro azar y se convierten en víctimas.
De siempre el concepto que se tenía de ejército es que servía para defender los límites territoriales de las naciones. Ahora además de para eso lo emplean para perseguir una entelequia, las fuerzas del mal, allí donde se encuentren.
Nos gustaría saber si hay soldados rusos en estas misiones, o han tomado nota de aquella tremenda derrota y ahora contemplan con curiosidad cómo la civilización occidental se debilita económica y moralmente en una guerra sin sentido y sin salida.
Les ofrezco un fragmento de un artículo de Rubén Cabeza sobre el conflicto:
“…Desde agosto de 2003, es la OTAN la encargada de controlar la ISAF, su primera misión de paz fuera de Europa. Formada por unos 30.000 soldados, repartidos en cinco comandancias regionales —Kabul, norte, oeste, sur y este—. Las fuerzas españolas ascienden a cerca de 700 efectivos, destacados en Herat, al oeste del país. Una de sus tareas más decisivas, ante el temor de atentados, fue la supervisión el 18 de septiembre de 2005 de los comicios en los que los afganos acudieron a las urnas para elegir el primer Parlamento en más de tres décadas.
Ahora, la raquítica democracia afgana convive con los cada vez más poderosos talibán, que, enriquecidos gracias a la acelerada producción de opio (6.100 toneladas en 2006, un 59% más que el año anterior), pagan hasta cinco kilos de oro por cada soldado de la OTAN que maten. Así, la organización atlántica que dirige el holandés Jaap de Hoop Scheffer, se juega gran parte de su futuro y credibilidad en un conflicto en el que se ha demostrado impotente, y cada semana acumula muertos por ataques a convoyes, secuestros y guerrillas. España también ha sufrido el zarpazo de los talibán, y como el nuestro, la mayoría de los países vacila a la hora de aumentar su presencia militar en un país en el que los soldados tienen 3,5 veces más posibilidades de morir que en Irak. Bush llama a la desesperada a colaborar en el país, donde además el respeto por los derechos humanos sigue siendo una utopía. En marzo de 2007, la OTAN y el ejército afgano lanzan el mayor ataque conjunto contra las milicias talibán, movilizando a más de 5.500 soldados.”
Tag: sociedad

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