Topless en el Congreso

Alejandro 11 octubre, 2013 2

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Cuando todavía no se ha acabado la algarabía en el Congreso provocada por unas chicas en top less, solo superada por la irrupción de Tejero pistola en mano y unos cuantos civiles armados con metralleta, que pretendieron subvertir el orden constitucional  -episodio aún no aclarado porque oficialmente no se conocen los nombres de los promotores- , griterío que protestaba contra las leyes gallardonianas en contra del aborto y al que le dieron un buen sofocón, además de al presidente Posadas que en unos de los monólogos llegó a decir que tuviesen cuidado en el desalojo, temiendo por la vida de las protestantes “porque podían morir ellas mismas o matar a algún diputado en su caida” desde los palcos destinados a los invitados, cuando aún están en la retina de los espectadores de los telediarios aquellas chicas exhibiendo a partes iguales compactas tetas e indudable rabia, rememoramos algunas de las centenares de reacciones que provocó el suceso.

 Una de las que más nos impactó fueron las palabras de la vicepresidenta Villalobos: “con 21 años, cualquiera; hicieron algo que yo no podría hacer (gracias, Celia) porque peso 80 kilos» Sabida es la postura sobre el aborto, dentro del PP de la desenfadada malagueña.

 Uno de los medios que ha tratado con más profusión la exhibición pectoral y la protesta de las tres vestales, es el denominado por algunos un firme bastión de la Prensa del Movimiento presente, ABC, en reñida pugna con La Razón, hasta el punto de que el dicharachero Jaime González, jefe de Opinión del mismo le dedica una entradilla La gimnasia y la magnesia:


 “Si el feminismo radical se empeña en sacar pecho, lo único que va a conseguir es subrayar precisamente lo que quiere destruir: las notables diferencias naturales entre el varón y la hembra (y viceversa). Las chicas de Femen España se han quedado en porretas al grito de «el aborto es sagrado», lo que no deja de ser otra contradicción. Si el «feminismo de género» se basa en una interpretación neomarxista de la lucha de clases y la culpa del machismo «la tiene la religión», mi paisana Lara Alcázar tendrá que explicarme cómo para defender el aborto utilizan el término «sagrado», que es «todo aquello digno de veneración por su carácter divino» y, en consecuencia, es el concepto que algunos muy gustosamente empleamos para defender el derecho a la vida”

 También en el mismo diario David Gistau se refiere a Los bustos parlantes:

 “Una cabalgó la baranda, otra se abrazó a una columna, como en un improbable «table-dance», haciéndonos temer que pudiera caer sobre la bancada popular, como una de esas mujeres que le llovían a Mike Hammer. Lo que voló en la refriega fue un zapato que terminó en el regazo de Albendea, quien lo agarró y lo miró un instante como si fuera a atender una llamada en el zapatófono. Para entonces, los diputados de IU comenzaron a aplaudir, por reflejo pavloviano, por instinto, por la creencia de que cualquier algarada contra lo institucional ha de ser aprobada inmediatamente, aunque no se sepa ni de qué va”

 Y desde La Razón, Alfonso Ussía, en Tetas, se nos muestra poco sutil, como acostumbra, recurriendo al lenguaje tabernario, de lo más vulgar, como cuando describe los pechos de las tres mujeres: “Dos de ellas son poseedoras de muy armónicos tetámenes, y la tercera, la rubia, las tiene algo resignadas y cariacontecidas. Tetas melancólicas, que también son atractivas, más no por ello manifiestamente mejorables mediante ejercicios diarios para el fortalecimiento preciso. Le recomiendo el remo”

 Las tres de las tetas llevaban de lado a lado de su tórax un mensaje escrito que ocupaba la teta derecha, el canalillo y la teta izquierda: «El aborto es sagrado». ¿Sagrado? Tenía para mí que sagrados son la vida y el derecho a vivir, pero el feminismo radical es una religión laica, contradicción de principio, y sus tres religiosas nos han aportado una versión de lo sagrado sumamente interesante.

No creo que sea progresista, ni avanzado, ni plausible tener que enseñar las tetas para reivindicar las bondades del crimen organizado”