Una nueva actriz, Lorena Candelario, irrumpe en la escena española

Alejandro 13 marzo, 2010 5

Lorena Candelario

                                                    [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE]

                               LORENA CANDELARIO: LA VERGÜENZA DEL 11-M

Tan consumada actriz  es oriunda de Ecuador y valiéndose de sus dotes escénicas urdió en su cabeza el considerarse una víctima de los atentados del 11-M sin haber viajado en ningún tren y sin tener ningún familiar directo entre la víctimas. Y de la tentación incubada en su cerebro pasó a los hechos mediante un plan que posteriormente le reportó pingües beneficios consistente en actuaciones en televisión, abordajes a la Reina Doña Sofía, insultos al endeudado alcalde de Madrid Ruiz Gallardón o incluso lastimeras misivas a Zapatero narrándole sus cuitas. Y ni Esperanza Aguirre, la de la rebelión fiscal contra el Gobierno se ha visto libre de la pedigüeña y falsa víctima del terrorismo la doñita Lorena.


 

El botín de tan espabilada inmigrante, tentación para los más de 4 millones de parados hispanos con más paciencia que el santo Job, que para más INRI el funesto 11-M de 2004 estaba trabajando en un domicilio de los que lleva la empresa ASISPA, a grosso modo lo podemos contabilizar en lo siguiente:

 

– entre 100.000 y 150.000 euros, según la AVT que conoce su trayectoria.
– como victima de terrorismo Esperanza Aguirre le concedió un piso de 90 metros cuadrados en Vallecas en régimen de alquiler por el que paga menos de 200 euros mensuales –para ello presentó documentos falsos ya que tiene un piso en propiedad por el que percibe 1.150 euros al mes
– una Real Encomienda que la reconoce como víctima del terrorismo.

 

Ante todo ello y al tratarse de una mujer no queremos pedir unas medidas muy severas para ella no vaya a ocurrir que caiga sobre nosotros la desigual Ley de Violencia de Género pero por lo menos que se la obligue a restituir a la Hacienda Pública lo que tan dolosamente le ha sustraído o que actúe dicha Hacienda con la misma celeridad con que entra a saco en nuestras cuentas bancarias para cobrarse las multas de tráfico, por ejemplo