Unas 1000 personas se manifiestan en Durango contra el AVE vasco

Sólo algunos periódicos recogen la noticia:
“Más de mil personas se han manifestado este domingo en Durango (Vizcaya) contra el trazado del Tren de Alta Velocidad (TAV) en el País Vasco, convocadas por la plataforma AHT Gelditu Elkarlanean, que se opone a la construcción de esta infraestructura. La marcha se produce cuatro días después del atentado de ETA que costó la vida a Ignacio Uria , copropietario de una de las empresas que participan en las obras.”
¿Se puede hacer uno eco de esta noticia, darla de manera tan aséptica que no desate las furibundas iras de algún ecologista desquiciado? Vaya por delante la idea de que la mayoría de estos colectivos nos merecen la mejor de las opiniones e incluso son movimientos necesarios para la conservación del planeta en buenas condiciones el mayor tiempo posible, pues todos sabemos que dentro de mucho tiempo nuestro habitáculo seguirá de manera inexorable el camino de Marte o de la Luna o de todos los planetas conocidos, por no decir del Sol, cuando a éste se le acabe el combustible: dentro de muchos millones de años, pero que llegarán.
Pero somos de la teoría de que el conservacionismo a ultranza es absurdo y de que el hombre es antes que la piedra, o la montaña: si hay que horadar una montaña para construir un túnel para que pase el tren o partirla en dos para que pase una autovía no debería haber ninguna duda si con ello se beneficia al ser humano, sus condiciones de vida, que son muy precarias en gran parte de la humanidad, de manera que aún siguen vigentes los versos de Rubén Darío en los que se desean la insensibilidad de árbol y piedra ante los temores e incertidumbres del ser humano:
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente.
Insensibilidad que se ha traspasado a la plataforma AHT Gelditu Elkarlanean, que se opone a la construcción de esta infraestructura pero que aún no ha sido capaz de condenar oficialmente el asesinato del empresario vasco aunque Ekologistak Martxan, Mikel Alvarez o Iñaki Antigüedad, antiguo miembro de la Mesa Nacional de Batasuna, sí lo hayan hecho.
Únicamente han sido capaces de decir: “Lo que de verdad es importante ahora es que la gente se manifieste contra el TAV, porque llevará su tiempo que se pueda llegar a un acuerdo sobre lo ocurrido” (la muerte violenta de Ignacio Uría).
Se supone que tendrán que celebrarse muchas reuniones hasta condenar o no el atentado de ETA, decisión que han dejado para más adelante. ¿Huele algo a podrido en Dinamarca?
Tag: sociedadArtículos Relacionados:
1.000 vascos no quieren que el AVE (TAV) llegue a Euskadi
Ibarretxe convierte el mitin en una fiesta de disfraces de ‘Mr Spock’
Ayer en el Congreso Rajoy y Zapatero se entendieron
La Ley de Dependencia: En el polo opuesto a lo inicuo (4)
Seguimos con la esperanza de que aparezca Marta

Blog compatible con Dispositivos Móviles.
Comentaristas más activos