Anasagasti utiliza símiles de animales con Revilla

En pleno duelo por el último crimen de ETA, el otrora moderado Iñaki Anasagasti y después bloguero compulsivo especializado en fustigar a los miembros de la casa Real donde los calificativos más suaves pasaban por decir que eran una panda de vagos, pretendió en tan triste día recuperarel protagonismo que Ibarretxe estaba copando y así en su defensa y la de su partido saca de su particular libro de estilo blogueril unos cuantos insultos, marca de la casa, que dedica a su vecino de Comunidad, el extrovertido Miguel Ángel Revilla al que llama asno integral y productor de rebuznos por su palabras pronunciadas en el calor de la noche y cuando ETA acababa de exportar su terror a la entrañable Santoña, con las que criticaba la “ambigüedad” de los nacionalistas vascos frente a ETA .
No contento con haberle adjudicado la categoría del, por otra parte, noble animal, tan sufrido aunque en vías de extinción- en Rute han hecho una reserva- y recordando las palabras de Revilla en las que confesaba su iniciación sexual a los 18 años en que “mojó” con una prostituta, previo pago naturalmente, señala que no puede ser referencia moral quien era considerado la pasada semana “el gran guarro nacional”.
Revilla nunca afirmó con aquellas palabras su pretensión de ser considerado referencia moral, sólo expresó su dolorido sentir, compartido por muchos, de que el partido nacionalista vasco no es claro, es ambiguo, ante la banda vasca. Forma de actuar que no contenta a ninguna de las partes, como se demuestra con los atentados contra la policía autónoma, que no es sólo su policía, sino la de todos los vascos, por más que ellos crean que son Euskadi y así se manifiesten tan erróneamente. Si del contexto se deduce claramente que ha llamado a Revilla “asno” y “cerdo” finaliza su declaración recurriendo a la categoría de “buitre”, cuando se queja de que el susodicho Revilla ha hecho unas declaraciones “carroñeras”.
Algunas de estas manifestaciones tan proclives a la zoología también resonaron ayer en Madrid pues cuando Juan José Güemes, consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, acudía al Severo Ochoa a otorgar una certificación de calidad a los laboratorios y a presentar las últimas adquisiciones del hospital, tuvo que oír el grito de guerra de los defensores del sistema público: “¡sanidad pública!” y “¡consejero carroñero!”.
La Sociedad Protectora de Animales y Plantas debería de tomar cartas en el asunto para evitar que estas prácticas cundieran entre la clase política y así se agravara el calentamiento global: los animales no se merecen este trato, entre otras cosas porque ellos sí son inocentes.
Tags: sociedad, Sociopolítica

Blog compatible con Dispositivos Móviles.
Comentaristas más activos