Los siete magnÃficos del 78 (5)
 
Rajoy , con un recurso retórico fácil y humorÃstico,como nos tiene acostumbrados, se refirió a un primo suyo real-aquà sigue la estela del zumosoleño anuncio,la imaginación y la guasa al poder-  al hablar del cambio climático.De inmediato sale el Sr. Guerra inventándose otro primo que le ha soplado que aquel no va a ganar las elecciones de marzo.Y ya de madrugada el locuaz locutor de férreo apellido,de verbo fácil,florido y poético,sigue con el recurso de los parentescos y le espeta a éste que por qué no le pregunta por sus hermanos,todo ello en defensa del polÃtico gallego.Este locutor tiene un posicionamiento-vocablo muy devaluado por la clase polÃtica- más moderado que el del montaraz Losantos, aunque  su presidente sea  para él “rodrÃguez”,como le llama machaconamente todas las madrugadas y durante tanto tiempo.¿O ya dejó de hacerlo?.Pudiera ser una coincidencia pero el ya citado ,brillante polemista con encendidos pregones de semana santa,sobre todo el que dio en Sevilla,eminente  gastrónomo,gran conocedor de la copla española, tiene parentesco con alguien de la plantilla de una emisora autonómica,gran profesional que parece que atraviesa dificultades,pues antes dejó de presentar telediarios y ahora parece que se va a caer de la programación el semanal que llevaba.Coincidencias o no a veces ocurren cosas sin que rodrÃgez se entere.Y terminando con “el Guerra”,como conocen a don Alfonso en su tierra es imposible traer aquà tantos sucedidos:dimitió a causa de los pequeños negocios de su hermano Juan-pecata minuta en comparación con los pelotazos que despues dieron polÃticos de todo el arco parlamentario,dicho en plan cursi-.Todo el mundo conoce  la frase  que patentó recién llegado al poder  acerca de que a España no la iba  a conocer ni la madre que…etc,utilizada de forma aviesa por su detractores con un significado distinto al que él le dio, o aquella con la que la enfervorizada  gente que asistÃa a su mÃtines lo animaba:”Alfonso,dales caña…”, o como popularizador de compositores como Malher o de escritores como Antonio Machado,el del torpe aliño indumentario y bueno en el sentido amplio del término.Â


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Sea lo que sea, y tenga el aguijon que tenga “el Guerra”, no hay que olvidar que cuando resuenan las voces de Ibarreches y Carodes ahi esta don Alfonso para con su lengua viperina lanzar verdades al viento. Y por cierto, a ver si hay contrarreplica y nos deleitan estos dos con un duelo dialectico.
Un politico que en su partido dice eso de “…el que se mueva no sale en la foto…” los tiene bien puestos si señor.
saludos