Un paseo por Campillos y su pasado arrebatado

Puerta de Teba

 En un principio el post iba a ser para consumo interior o doméstico, sólo dirigido a los que viven intra muros del pueblo que son los beneficiarios o sufridores del progreso actual,  pero al caer en la cuenta de que en la década de los 50 y 60 el pueblo se desangró enviando al destierro migratorio con todos los suyos a más de la mitad de la población, diseminada preferentemente por tierras catalanas, a las que evidentemente han enriquecido sin que hayan menoscabado sensiblemente su seny, y de que también en los años 60, 70 y 80 estuvo en Campillos el colegio más influyente de la época, con miles de alumnos, esparcidos a su vez por toda España, sus archipiélagos y parte del extranjero, siendo representativos de ese alumnado, por lo mediáticos, el juez de menores Emilio Calatayud o el polifacético Bertín Osborne, por todo ello he decidido colgarlo en el blog, que según estadísticas, es visto o puede ser visto, gracias a la poderosa máquina de Google, en todo el orbe, donde habrá campilleros o antiguos estudiantes para los que la marca “Campillos” les diga mucho, bueno o no tan bueno.

Todo a propósito del vídeo colgado, un excelente documento que hace que las nuevas generaciones puedan contemplar cómo era Campillos sólo hace unos 30 años. A partir de entonces la piqueta bárbara y la nula sensibilidad de los responsables de los desaguisados han conseguido que Campillos sea hoy un pueblo muy moderno pero bastante irreconocible para los que se fueron y vuelven ahora: sin que haya habido catástrofes naturales o bombardeos no se ha dejado piedra sobre piedra y apenas ha quedado la magnífica Iglesia y el Grupo Escolar, ahora Ayuntamiento, de donde se supone salieron tantos desmanes, y que fue construido en los años 20 del siglo XX.

Si alguien cree que además de esos dos que he mencionado se ha conservado alguno más, que nos los diga. Esto lo estoy escribiendo con un poco de indignación después de ver el vídeo que ha colgado Cuaderna del Sur, de Herrefeju, a los que estoy muy agradecido porque me han dado ocasión de contemplar en esta tarde agosteña, en que todos estamos un poco “atontolinaos” por el calor, si nos sustraemos a los efectos artificiales del “aire en condiciones”, algunos antes y después de edificios y rincones emblemáticos de la villa, y así se han plantado ante nosotros la posá de Antonio Romero, “el verdadero parador de coches y carruages”, sic, el puente de los Pachones, el rincón de los Arcos en la plaza del cardenal Spínola, la C.o.n.s y todo lo que había debajo de ella: la barbería del pariente El Anguila, La Lobilla, la otra barbería de los Izquierdo, la confitería, etc. Siguió en la misma acera la destrucción donde fue erigido el moderno edificio donde está el casino, ya en los primeros 60, donde las apenas tres plantas dieron lugar al primer accidente laboral mortal.

En este repaso de urgencia y frente a estos lugares tan típicos estuvo el Ayuntamiento y la Cárcel, creo que estos ya “cayeron” en la democracia. Poco teníamos pero menos nos han dejado. Quizá tenían más que conservar pero da envidia ver algunos pueblos cuyo centro histórico de hace más de 500 años y mediante las rehabilitaciones de rigor se mantiene casi idéntico. O quizá también se deba a que es un pueblo de moderna factura, con sus calles trazadas con tiralíneas, que comenzó a hacerse poco después de la conquista de Granada, cuando las razzias musulmanas dejaron de corretear por estos llanos. Después vinieron los carboneros, etc

De todas formas y gracias a las fotografías y a los fotomontajes los viejos, nada de mayores ni de 3 ª o 4 ª edad, absurdos eufemismos para tapar los agravios de la edad, cuando es una gloria ir cumpliendo años con dignidad y fortuna, sobre todo cuando tantos se van quedando en el camino sin llegar a la edad dorada o más bien a la edad de plata porque el cabello, el que va quedando, coge ese color, los viejos, digo, hemos tenido ocasión de pasear de nuevo por las plazas de nuestra niñez, cómo decía el desaparecido Vázquez Montalbán, la patria del hombre es la plaza o calle donde jugábamos y meábamos de niños, por la Puerta de Teba, por la Cruz Blanca, por la “Plaza”, en la torre de la Iglesia, en el Pilar de los Vázquez, por el Campo de Aviación, por la Cuevas, por el Camino de los Pilones hasta el Arroyo Rincón, donde han llegado ya los modernos adosados, por las dos columnas que hay a la entrada de la Iglesia y en cuyos salientes nos subíamos cuando niños esperando el comienzo de la misa  de 12, por las fuentes de sus calles que han sido todas secadas , segadas y selladas por mor del ahorro, donde los infantes-recuperemos este bello vocablo que lo han hecho privativo de los de sangre azul- nos solazábamos y recuperábamos fuerzas después de nuestros inocentes y no tan inocentes juegos que a veces, como los supervivientes saben, consistían en apedrearnos a modo las calles rivales, o después de los interminables partidos de fútbol que disputábamos en las eras o en cualquier lugar habilitado, normalmente entre pajonales de la campiña jugando 20 contra 20…

Todo ello ha quedado en el recuerdo y en las fotos sepias que aún se conservan.

2 comments

  1. !Ay la nostalgia de aquellos tiempos que se fueron¡Aunque sea irreconocible para los que no vivimos en Campillos día a día desde hace mucho tiempo, bienvenido sea el progreso. No hay nada más que mirar la Puerta de Teba y se le cae a uno la cara de asombro, ¿pero por allí podían pasar las criaturas?

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