Urdangarín, tele 5 , casquería

Alfonso Valencia 16 febrero, 2012 0

salvame

urdangarin a la carrera

 No me voy a referir a los líos económicos en que Urdangarín se ha metido y de los que, previsiblemente, tendrá que responder ante la justicia, sino al ser humano y a su familia a los que hay que presumir inocentes hasta que no haya sentencia judicial. Y es que me ha dado grima y vergüenza ajena el verlo correr a calzón quitado, huyendo como si fuera un tironero, por las calles de Washington, perseguido por las cámaras de tele 5, y por la ¿periodista? Paloma García Pelayo, de los García Pelayo de toda la vida, vividores de la prensa del corazón.

O ver a la infanta Cristina, igualmente acosada en el super del barrio, en un estéril intento de obtener alguna declaración.Ambos casos se encuadran en un programa de Tele 5, Iñaki y Cristina responden, fallido a todas luces, porque no ha habido respuestas. Sin embargo-ahí está la habilidad – han estado casi cinco horas hablando de la nada, por mucho que el santón del mundo rosa, el pseudomonárquico Jaime Peñafie, haya estado presente. O la únicas respuestas han sido que Urdangarín dijera “no hablo” o la infanta  («Lo que quiero es que me dejen vivir tranquila, ¿vale? /…/ Estamos intentando llevar una vida normal y ustedes no nos dejan /…/ ¿Creen que se puede vivir así?».



Antes la cadena que tiene enamorados a millones de españoles había intentado calentar los ánimos con una voz en off que clamaba: «¡Hemos viajado 6.000 kilómetros en busca de respuestas! ¡Declaraciones exclusivas de la Infanta! ¡Iñaki nos ha decepcionado mucho! ¡Ha tenido una reacción impropia de un miembro de la familia real española «¿De qué tiene miedo Iñaki? /…/ ¡Iñaki huye literalmente de nuestras cámaras! /…/ ¡Corre despavorido por las calles de Bethesda!»

Hay más sobre tele 5, aunque ahora le cedo el dudoso honor de hablar sobre la cadena a Pérez de Albéniz en un post, “Casquerías”:
“Telecinco, la cadena del corazón y las vísceras, ha iniciado una campaña solidaria destinada a la donación de órganos. “Yo voy a donar todo a la Ciencia”, ha dicho un Jesús Vázquez muy seguro de sí mismo. Pedro Piqueras, el hombre de los informativos apocalípticos, se muestra orgulloso de sus bronquios: “dicen que mis pulmones son inigualables”. Pilar Rubio no hace falta que abra la boca. Con ella, estará usted de acuerdo conmigo, pasa como con el gorrino: se pueden aprovechar hasta los andares.

¿El resto de la cuadra de Vasile? Ahí tengo más dudas. Quizá estemos hablando de subproductos humanos, más adecuados para el mostrador de mármol de una chacinería-charcutería que para un quirófano en condiciones.
El hígadillo de Massiel, el bofe de Jorge Javier Vázquez, las asadurillas de Karmele, las entrañas de Koto Matamoros, la próstata del Conde Lequio, los menudos de Ana Rosa Quintana, el bacito de María Patiño, la piel (el mayor órgano de todos) de Jordi González… ¿Quién querría recibir uno de estos despojos? ¿Qué organismo humano no rechazaría una y otra vez esa hamburguesa que Mercedes Milá calza en el interior del cráneo? ¿Cómo encontrar los órganos en ese puzzle ortopédico en que se ha convertido el cuerpo de  Belén Esteban?”

Casquerías Telecinco. Me va usted a perdonar, pero, después de ser torturado durante años por esta cadena sin escrúpulos, me cuesta trabajo relacionar cualquiera de sus actividades con la solidaridad. “Hacerse donante es el acto más generoso que puede hacer una persona”, ha explicado Paolo Vasile. No estoy de acuerdo. El acto más generoso que podría  hacer el Consejero Delegado de Telecinco es devolver la licencia de su cadena”