Cuando el feísmo une a tres ciudades mediterráneas

exposicion del cccb

O por lo menos y mediante otra forma de arte – el feísmo -, que ya existió en otras épocas es lo que pretende el  Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB), con la exposición “Barcelona-Valencia-Palma. Una historia de confluencias y divergencias” que ya está trayendo cola, por lo menos en Valencia: Una exposición en Barcelona equipara las drogas y la prostitución con las Fallas, afirma lasprovincias.es, porque, en el caso de Valencia, el distintivo de las Fallas comparte espacio con las drogas y la prostitución que, según los padres de esta obra, abundan en estas tres ciudades que están tan cerca y tan lejos al mismo tiempo y porque las tres capitales comparten el gusto por «la espectacularidad y el horterismo»,que se plasman en proyectos faraónicos, los grandes eventos o las apuestas de futuro.

De momento, es posible que esa exposición no la vean los valencianos porque aparecen los pantalones de Francisco Camps, el bolso de Rita Barberá y el lujoso todoterreno de Ricardo Costa, que, a juicio de los comisarios, simbolizan la relación perversa entre el dinero y la política, lista que se completa con otros adminículos representativos de Palma o de Barcelona: la escobilla del váter del “palacete” de Jaume Matas y la caja de Cola Cao en la que Antonia Ordinas guardaba su botín y una maqueta, forrada de billetes de 500 y 100 euros, del entorno de la casa del ex presidente del Palau de la Música, Fèlix Millet, que se construyó una réplica de la sala de conciertos.

Estas imágenes –  iconos de la manera de actuar de una nueva “oligarquía cleptómana”- son una muestra que ilustra la selva de corrupción que se ha dado en las capitales de Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana, en la que a duras penas, intenta abrirse  paso la Justicia, ya que según dice hoy Justo Navarro en El País-Andalucía y refiriéndose al Caso Ballena Blanca, que, con el paso de los años se ha convertido en apenas un boquerón, en España todo estos grandes casos acaban disolviéndose –ojo al Gúrtel y a las tácticas de Trillo-:

“El caso Ballena Blanca ha cambiado mucho. Adoptó una marcha lenta que ha favorecido el poder disolvente del tiempo. La estrategia defensiva de los acusados es muy clásica: no importa qué hicieron. No importa en qué grado delinquieron, si delinquieron. Ahora juzgan ellos la competencia del juez de instrucción, su presunta parcialidad y enemistad manifiesta hacia los investigados, los procedimientos de la policía que realizó las detenciones, la probidad judicial y policial. La cuestión no es si los acusados son culpables de los delitos que, según el fiscal anticorrupción, cometieron. La cuestión es si son justos los jueces, si los policías respetaron la ley. Ahora invocan a su favor la ley quienes supuestamente infringieron la ley. No entran en los hechos: impugnan la legalidad del procedimiento”

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