Eladio : no a la crispación

Alfonso Valencia 1 marzo, 2016 0


Alojo en el blog estas palabras de Eladio con sus interesantes reflexiones acerca de las manifestaciones crispatorias de todo signo que observa en la sociedad que él vive y que arrecian más en estos tiempos. Su idea central es que hay que defender a los oprimidos de los opresores, no a la Iglesia en sus privilegios:
“Ayer sábado me asusté. Recibo un correo alertando de que están saliendo ratas de las cloacas y advirtiendo a hermandades y cofrades si no se repetirá lo de la República.
Busco en ABC, donde el remitente dice que viene la noticia y leo en la portada de la edición de Sevilla: Movilización contra la ofensiva anticatólica ante el Ayuntamiento por las medidas anticlericales de IU y Participa, debatidas ayer en el Pleno. Y en toda la página, un montón de gente –más de dos mil personas– con cara agria, blandiendo carteles, fotos o estampas -en el centro, una grande de Sor Ángela de la Cruz, que tapa al que la muestra, sólo se le ve una mano enguantada en negro, cual un Matzinger Zeta.
Las propuestas de estos grupos son: no participar en cortejos procesionales, no considerar autoridad pública al arzobispo, quitar nombres de imágenes religiosas a calles…
Precisamente, acababa de leer un artículo en el que se abogaba por adaptar el Estado a una sociedad secularizada y plasmar en la ley la enorme distancia que existe entre los ciudadanos -sobre todo los jóvenes- y el compromiso religioso en un país abierto además a otras confesiones como consecuencia de la masiva llegada de extranjeros. La efectiva separación de ambas instancias ha pasado de ser un deseo a convertirse en una necesidad…
En su programa para las elecciones de diciembre, el Partido Socialista animaba a buscar la autofinanciación de las organizaciones religiosas, a eliminar su presencia en los centros educativos públicos y a reclamar la titularidad de los bienes registrados sin títulos para ello. Algo no muy distinto proponía Podemos…
Tendrán que aprender de los errores y experiencias acumulados por los últimos Gobiernos del Psoe…: apenas impulsaron la diferenciación entre el poder civil y el eclesiástico y dieron incluso un paso atrás, crucial, en este terreno: en 2006 mejoraron y concedieron un carácter indefinido al sistema que financiaba a la Iglesia a través del fisco, provisional según los pactos de 1979. Quizá las autoridades socialistas se asustaron ante la ofensiva de la jerarquía episcopal, dirigida por papas antimodernos, y de quienes denunciaban una supuesta persecución religiosa. Dos imágenes: los obispos en la calle en una manifestación… y la vicepresidenta Fernández de la Vega, vestida de negro y con la cabeza cubierta en una visita al secretario de Estado vaticano.
Entre las tareas pendientes hay algunas más perentorias que otras. Tal vez puedan destacarse los aspectos simbólicos del crucifijo en las tomas de posesión hasta los funerales oficiales que violentan a los no católicos, pasando por la asistencia de los gobernantes en representación de sus conciudadanos a actos religiosos….
España ha dejado de ser católica; el problema político consiguiente es organizar el Estado en forma tal que quede adecuado a esta fase nueva e histórica del pueblo español, dijo don Manuel Azaña hace ya 85 años.
(Los desafíos pendientes del laicismo español, Javier Moreno Luzón, catedrático de Historia de la Universidad Complutense. “El País”, 27-2-2016).
Hoy en la Eucaristía en la que he participado me ha sosegado la palabra bíblica en la que Dios dice a Moisés: He visto la opresión de mi pueblo y oído sus quejas contra los opresores; conozco sus sufrimientos. He bajado a librarlo… para llevarlo a una tierra que mana leche y miel (Biblia, Libro del Éxodo, 3). Y hemos cantado: El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos… es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia (Biblia, Salmo 102). Y el Maestro de Nazaret nos cuenta en una parábola que el dueño de una finca quiere cortar de raíz una higuera que lleva años sin dar fruto y el que está en el tajo lo convence:déjala, cavaré a su alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante(Biblia, Evangelio de Lucas, 13).
Al salir de la iglesia, he cogido el semanario de la Iglesia de Sevilla, en el que una columnista se muestra disgustada con la crispación disparada en el sector cristiano. Me resulta especialmente desagradable que seamos precisamente los cristianos los que estamos generando esta tensión.
En mi vida son más que habituales las situaciones de crispación puesto que soy juez de profesión. (¿Qué hacer? Lo expresa con palabras de un religioso de Taizé):lo que podemos expresar es que Dios no quiere la violencia, sino que Dios es amor. No sólo con las palabras, sino con nuestras vidas. Esto es lo que trato de hacer y lo que me gusta encontrar: cristianos que expresan en sus vidas este amor y que no enciendan los ánimos de los demás. (María de los Ángeles García, magistrado-juez).
En mi etapa de cura, en mis conversaciones con el cardenal Bueno Monreal, estábamos de acuerdo en que nuestro deber pastoral era defender a los oprimidos de los opresores, no a la Iglesia en sus privilegios.
Un amigo creyente al que bromeaba con que si se iba a sumar a los obispos cuando se manifestaban, me decía: yo sólo me manifiesto por los derechos de los demás.
¿Quiénes son los soliviantadores? La fe, no.
Un abrazo, E.”