El Toro de la Vega: Alanceando que es gerundio

Alejandro 11 septiembre, 2011 4

 el toro de la vega

Una costumbre tan bárbara y lamentable de la que no debemos escandalizarnos pues es algo inherente a nuestra idiosincrasia. La piel de toro –hasta  le adjudican al país la forma de la piel de un toro desollado- está llena, sobre todo en verano, Los toros españoles temen la llegada del verano (3), El Bou “embolat, al carrer o capllaçat “ no sufre maltrato para el Parlament catalán, de sucesos de este tipo y que son catalogados como bien cultural: no hay nada con más contenido cultural a la vez que divertido que arrojar una pava desde un campanario, o tirar un ganso o un toro al agua o matar a alfilerazos a un toro o lidiarlo en una plaza, algo que es llamado la fiesta nacional porque en ella se recogen muchos tópicos que adornan al español como son su valentía ante el peligro escenificada por los llamados matadores de los que algunos por criticar lo hacen hasta con su indumentaria, algo que no hacen con las zapatillas del  Sumo Pontífice que suelen ser de un color y hechuras similares a la de los lidiadores.


 Pero hoy toca, para no dispersarse, hacer mención  a la salvajada del Toro de Tordesillas que tendrá lugar este año un martes 13, día de evidente mala suerte para el toro «Afligido», un morlaco de cinco años negro bragado de 608 kilos, con el hierro de María del Carmen Cama. Que ustedes lo alanceen bien.

 Les dejo unos datos para que vean que esta costumbre viene de muy atrás: la primera referencia escrita en la que se mencionan toros en la Vega aparece en el año 1534 en el libro de la Cofradía del Santísimo Sacramento de Santiago Apóstol de Tordesillas, en el que se lee: «tubo sus festexos de toros, con dos toros por la mañana a la Vega y seis por la tarde»

 He aquí dos artículos de los regulaban la fiesta :

-Art. 28.- El alanceamiento del toro, deberá ser a cuerpo limpio, sin ningún tipo de engaño y en la salida o huida del lancero no deberá haber ninguna defensa u obstáculo artificial que beneficie al lancero para su posible cobijo.

– Art. 29. – Se intentará el orden en la lidia, respetando al primer lancero que haya osado alancear al toro. El vencedor será el que procure al toro la lanzada más certera, valiosa y grave. Siempre bajo la idea de que lo más importante es la calidad y no la gravedad de dicha lanzada.