La gala de los Goya y los que la llenan de oprobio

el cineasta villaronga

Agustí Villaronga  ganador de nueve premios Goya. 

Si en el post de ayer emitíamos una crónica algo vergonzante de la gala de los Goya 2011 hoy no tenemos más remedio que insistir al ver que  siguen arrojando oprobio sobre la misma los cornetas del Apocalipsis, una decena, según José Mª Izquierdo, a quien han sugerido que eleve el número con la inclusión de  Carlos Herrera. ¡Qué jartible, como diría él mismo! Seguramente por ser un buen gourmet desde las 6 de la mañana nos está martilleando con el pájaro Faisán –el bar- no se sabe con qué intenciones si para comerse uno en cuanto pueda o quizá por atacar al partido socialista por el chivatazo que dicen que partió de dicho bar para evitar la detención de un comando etarra, algo que no hubiera venido bien en aquella época de negociación con los bandidos de ETA. Debería saber el Herrera que hay otros especímenes más especializados que él en estos asuntos y que pululan en El Mundo y en otras mentes calenturientas que sueñan aún con el 23-F-, el 11-M, con Paracuellos y ahora con el Faisán.

Hay que seguir hablando, por tanto, de la gala de los Goya y de sus circunstancias, de la basura que arrojan sobre ella los de siempre. Así desde el medio de Alfonso Rojo, dispuesto a hacerse un merecido hueco en el amarillismo nacional, se saca hoy el siguiente titular:  ‘‘Pan negro’ ganó gracias a la fuerza del voto gay

Nueve Goyas se llevó el domingo Pan negro, película de buena factura pero de un repetitivo guerracivilismo, donde los nacionales son los malos y algunos republicanos, involucrados en una trama de asesinato, son también malos. Más de lo mismo, ya que ese matiz sólo aporta ideología de género para denunciar la represión de la homosexualidad.

Este vergonzoso corporativismo llegó al extremo de dar a Pan negro hasta el Premio al Actor Revelación en lugar de a quien lo merecía, el boliviano Juan Carlos Adubiri, de «También la lluvia


La gala fue aburrida, ha perdido 300.000 espectadores, y el premio a Agustí Villaronga por ser homosexual y catalanista repite el pucherazo de los Premios Gaudí, el 17 de enero, al ganar 13 de las 15 estatuillas a las que estaba nominada la versión original, Pa negre. Sus partidarios apabullaron mandando cartas para pedir el voto, cosa que está prohibida en los Goya.”

Siguiendo una misteriosa consigna a Alfonso Ussía se le ocurre:

 “No presencié la llamada ‘Gala de los Goya’ -me pregunto qué ha hecho Goya para merecer esto-, pero sí la he visto impresa. De risa, de llanto. Leo que la entrada en el Teatro Real de políticos y cineastas no fue precisamente gloriosa. Abucheos y hasta huevos. De risa, de llanto. Una industria cuyos productos son despreciados y rechazados por la mayoría de sus posibles usuarios organiza el guateque. Porque el presumible cine español no es arte ni cultura, sino una industria arruinada que sostenemos los españoles con nuestros impuestos. De risa y de llanto (…) Hay menos talento en el cine español que en la cabeza de un berberecho. No necesitan pensar. Hacen cualquier cosa y se la paga el Ministerio de Cultura”.

Y Tomás Cuesta, famoso por sus innumerables exabruptos –llamó un día nenaza a Fernando Gª Delgado en defensa de Ussía- escribe la siguiente abyección desde ABC

 “Como en este país hay muchos malpensados (y como se da el caso de que, por lo común, aciertan), no ha de faltar quien piense que Álex de la Iglesia se ha ido de vacío de los Goya porque cargó la suerte al irse de la lengua (…) ¿Influyó doña Ángeles -ya en alas de la astucia, ya en aras del despecho- en la bizarra decisión de la Academia? ¿Es suya la trama de esa tragicomedia que ha dejado en capilla al señor De la Iglesia?”  “¿Qué es, en resumidas cuentas, la Ley Sinde, o, por mejor decir, y ahí está el misterio, en asumidos cuentos? Un infame pastiche, un apaño, un engendro. Una chapuza bronca, venal y torticera que, en lugar de drenar el territorio, suma barro a la ciénaga”

Podíamos seguir un buen rato pero los vomitorios ya están hoy bien llenos.

 

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