Retrato desenfadado de Aznar a cargo de M. A. Rodríguez

aznar

Para el próximo 23-F de los corrientes-algunos se han preguntado en ocasiones  que pensaría Aznar del golpe tejeriano de otro 23-F- Miguel Ángel Rodríguez amenaza y está próximo a ejecutar la presentación del libro «Y AZNAR LLEGO A PRESIDENTE» Aznar: secretos del «jefe», del que él mismo hace una reseña en el suplemento de El Mundo, día 14-F.

Suponemos que estará escrito desde el afecto personal pero conociendo el humor tan particular de Miguel Ángel imaginamos que el revelado de algunos detalles íntimos puede llegar a producir cierto desasosiego entre los fans del ex presidente y entre la tribu de la FAES.

Reproduzco algunos sacados precisamente de la citada reseña:

Vicios personales: “fumaba un par de paquetes de Winston cada día y le gustaba echar una buena calada cuando se disponía a ‘quitar el carboncillo’ al motor. Esto es: acelerar hasta ver a cuánto se ponía la aguja del cuentarrevoluciones con un ruido ensordecedor. Cosa de macarras”.

Gustos musicales: “Entre cigarro y cigarro, y siempre a gran velocidad, Aznar reproducía en su coche-“que sonaba como un tractor, sin aire acondicionado y con olor a cigarrillos y a puros”-, su único casete: aquel en el que Julio Iglesias repasaba éxitos como “Soy un truhán, soy un señor”, “¡Y a mí qué me importa”, o “¡Hey”.

Los Aznar-y MARodríguez en el Barrio Rojo de Ámsterdam:

“Entramos a pasear por aquellas aceras atestadas de lupanares y no nos pareció nada del otro mundo. Quizá porque era pronto, pero ni las chicas estaban desnudas, ni casi se veía nada detrás de los escaparates. Anduvimos unos cuantos metros entre chistes, hasta que se oyó un grito en mitad de la calle: ‘¡Coño, pero si es Aznar!’ ¡Vaya! Un nutrido grupo de españoles con ganas de cachondeo estaban, cerveza en mano, señalándole desde lejos y saludando al mismo tiempo, dando brincos: ‘¡Eh, eh, españoles, españoles, Aznar, Aznar!’. Pies para qué os quiero… […] Llegó a la cafetería del hotel tosiendo como una vieja. Tosía que se atragantaba. Llevaba un cigarrillo encendido en la mano. Lo miró, tosió congestionado, lo miró de nuevo y lo espachurró en un cenicero. ‘Se acabó. No vuelvo a fumar’. No volvió a encender un cigarrillo nunca. A cambio, engordó. Así que se propuso adelgazar”.

Una vida sana sin tabaco y sin grasas:

[…] No volvió a encender un cigarrillo nunca. A cambio, engordó. Así que se propuso adelgazar. […] Lo hizo con toda su tozudez: nunca más ha vuelto a meterse en la boca unas patatas fritas, ni un trozo de pan, ni una salsa, ni un pollo asado, ni nada. Se quedó flaco, claro. Años después le dio por hacer abdominales, y ya sabemos el resultado: dos mil abdominales y seis kilómetros diarios de carrera a pie, que ya son ganas. Su entrenador personal, Bernardino Lombao, terminó siguiéndole ¡en bicicleta!”

Aznar en campaña por las autonómicas de Castilla-León:

“Durante la campaña por las autonómicas en Castilla y León] Aznar se pegaba cada día una paliza saliendo de Valladolid y yendo por aquellas carreteruchas a tres mítines diarios […]; cada día dormía en Valladolid, pues no había presupuesto para hoteles […]. En sus actos, normalmente, había unas veinte personas, la mayoría de unos doscientos años de edad […].

Hincha del Logroñés C.F:

“En una época en la que “Internet y los teléfonos móviles no estaban ni inventados” pedía a sus asesores “cosas imposibles” como saber el resultado del Logroñés Fútbol Club. “Si pedía cosas imposibles, su apodo de señorito se cambiaba por el de amo y los asesores se decían entre sí “que dice el amo que mires lo del puto Logroñés”…

Fraga y Aznar:

“Manuel Fraga “envidia” a Aznar porque “nunca ha asimilado que consiguiera lo que él nunca logró: “Ser querido, ser votado. Gobernar España”, “ hubo momentos en los que Fraga ni siquiera “disfrazó o disimuló sus celos”  hacía Aznar, llegando a degustar sus a logros “como un veneno”. “Desde luego, nunca ha perdido la oportunidad de desdeñarle, y sí muchas ocasiones de apoyarle”.

Rodríguez y Aznar: “Escribo el libro porque no puedo consentir por más tiempo que los “enemigos de Aznar” consiguieran que, el que en su opinión ha sido “el mejor presidente de la historia de España”, pasara al “ostracismo” siendo “criticado por los adversarios y olvidado por los suyos.

Y nada más, sin quieren saber más cosas tendrán que leer el libro donde comprobarán que para Aznar la idiocia abunda en la actual dirección del PP, además de comprobar que Rajoy no es santo de su devoción. En este resumen he respetado el entrecomillado del Sr. Rodríguez aunque casi nunca lo comparto: a veces los entrecomillados parecen dotar a las palabras y las frases de secretas interpretaciones que nadie tiene por qué captar, si acaso María Antonia Iglesias que le tiene tomada la medida al autor del supuesto panegírico.

 
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