Bono irritado contra la jerarquía católica:”Yo no soy un asesino”

bono distendido con cañizares

En resumen y a propósito de la regulación de la Ley del Aborto-con el extenso nombre de “Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo”-,  sacada adelante en el Congreso de los Diputados , la Conferencia Episcopal Española en la boca de su portavoz Juan Antonio Martínez Camino vuelve a recordar que los políticos católicos que voten a favor de la Ley del Aborto no podrán recibir la comunión hasta que se confiesen y reparen públicamente el mal causado: «tendrán que decir públicamente que se arrepienten de lo dicho y de lo que hubieran votado». Aunque el obispo Martínez precisa que no están excomulgados aunque sí en una situación objetiva de pecado.

Y alguien tan significado como José Bono, católico y socialista, que no son términos antitéticos, votante de la reforma, ha dicho no sentirse un hereje y estar convencido de que ha hecho lo que tenía que hacer, y a la primera ocasión pública que se le ha presentado, como tercera autoridad del Estado-o eso tenemos entendido-, en la  clausura del X Congreso de Escuelas Católicas que celebrado en Toledo ha recalcado que la nueva Ley puede reducir el número de abortos, “habiendo recibido  la solidaridad de muchos religiosos, de muchas otras personas de iglesia, en la que quiero seguir estando y por tanto no voy a buscar el conflicto ni el escándalo».

No obstante ha pedido a la Conferencia Episcopal Española que no le condene por ser socialista, ya que no es un asesino y tiene la conciencia tranquila al tiempo que ha recordado que Pinochet sí era un asesino desalmado al que se le dio la comunión de manera vergonzosa por parte de la Iglesia chilena. En este aspecto fue muy diplomático y no se refirió a que en otros tiempos la Iglesia española sí pudo haber incurrido en prácticas similares.

Este recado lo completó diciendo: «Llevo 40 años afiliado al PSOE y no he ocultado que soy cristiano, que quiero acomodar mi vida al Evangelio de Jesús, y lógicamente me duele la declaración que ha hecho la Conferencia Episcopal Española», “esta situación me entristece, aunque tengo la conciencia tranquila”, “me agradaría que reflexionaran y que no me condenaran por ser socialista, no vaya a ser que si yo no fuera socialista aunque hubiera actuado del mismo modo no me hubieran condenado, como ocurrió durante los ocho años que gobernó el PP en los que se aplicó la ley del aborto, que es mucho peor que la que ahora puede aprobarse puesto que ha consentido más de 115.000 abortos cada año, que hasta el Consejo de Estado ha hablado de paraíso del aborto libre».

Y como estaba en un congreso de escuelas católicas ha hecho varias recomendaciones y reflexiones a los asistentes:

– introducir mecanismos para evitar que reciban la misma retribución los profesores y maestros «ociosos y gandules» que aquellos que son «aplicados y trabajadores.

– necesidad de reforzar la autoridad «tolerante y expansiva» de los profesores ya que preferiría que sus hijos fueran analfabetos antes de llevarles al colegio de jesuitas en el que el estudió en los años 50 y 60.

El presidente del Congreso ha pedido a los 700 asistentes al Congreso que se atrevan a decir a las autoridades si consideran «lícito que se recompense igual al maestro que se prepara bien la lección que al que no se la prepara, al que se esmera en que sus niños y sus niñas aprendan bien la lección que al que le da igual».
A su juicio, «no está escrito en ninguna ley justa que se trate igual a los que actúan de modo tan desigual».

Por ello, pese a ser consciente de que «el interés no puede traducirse en la nómina de manera mecánica», ha considerado aconsejable buscar alguna forma de relacionarlo, pues «sería un incentivo hacia aquellos que realmente se esfuerzan».

Bono ha defendido también la autonomía de los centros educativos y la autoridad del profesor, aunque entendida de forma «tolerante y expansiva», porque él -ha añadido- preferiría que sus hijos fueran analfabetos antes de llevarles al colegio de jesuitas en el que el estudió en los años 50 y 60

 

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