Artur Mas y sus delirios lingüísticos

Alfonso Valencia 8 septiembre, 2011 31

portada de El mundo

Siento coincidir en  el tema que se desarrolla en estos momentos en El Gato al agua de intereconomíaTv donde actúan personajes tan heterogéneos como Carlos Dávila, Hermann Terscht y Antonio Carmona, socialista madrileño, una hábil gallina en corral ajeno:  la guerra que le tienen declarada al castellano, la lengua oficial del Estado, del que la región catalana es una parte fundamental, algunos políticos , encabezados por Artur Mas, precisamente el representante del Estado español en esa citada región que tanta fama da a España en el extranjero y no solo por motivos futbolísticos: de allí son Dalí y Gaudí, entre otros.

Algo falla en este país cuando su máximo representante, su hombre en Catalunya, vive en perpetuo desacato impidiendo además que se cumplan las leyes, incluida la Carta Magna sin que los mecanismos de la justicia se pongan en marcha. Así nos va.

No deseo que vean en estas palabras ni un punto de ironía: son las tesis de la citada emisora, azote del socialismo español, en la que el ex presidiario Mario Conde lanza soflamas incendiarias acerca de cómo se puede regenerar el país. De Dávila mejor es no propagar sus ideas: nos veríamos abocados rápidamente a otra guerra civil de la que el sería un buen general de que aquellos que no querían heridos ni prisioneros. Y menos las de Hermann: bastante paranoia tenemos ya para que alguien nos la agrande.

Por lo demás, la última parida de Mas, Arturo es haber dicho: “ Nadie les toca las narices a los españoles con el castellano, ni a los franceses con el francés, ni a los alemanes con el alemán” “¿Por qué a los catalanes nos tienen que tocar las narices con nuestro idioma?” ¿No sabe esta alma de cántaro que ser español y catalán no es incompatible, que el castellano y el catalán, desgajados del latín, son dos lenguas españolas?
¿Qué él es tan español como uno de Las Hurdes o de La Gomera? Pues a ver si entre todos conseguís que le entre en su dura mollera esta idea. Para que luego hablen del  juerguista Laporta, a este, por lo menos, entre fiesta y fiesta se le veía venir…


Esta actitud de Mas, azuzada sin duda por Jordi Pujol, el Aznar catalán, que ni come ni deja comer, le está provocando muchos enemigos, uno de ellos Enrique de Diego que ha dicho hoy:

“Artur Mas se ha situado en la posición de desacato. Es un gravísimo pulso al Estado de Derecho al que no está respondiendo un Gobierno débil y en derribo, cuyo partido sostén en Cataluña, el PSC, ha cerrado filas con los separatistas y los golpistas”

“El Estado de Derecho es lo que diferencia la democracia del totalitarismo, la civilización de la barbarie, y Artur Mas está apostando por el totalitarismo y la barbarie, está cruzando, con notoria irresponsabilidad, las líneas que conducen a esos cenagales”

No se trata de una cuestión de catalán versus español, pues el castellano lo han enriquecido todos los españoles y se ha utilizado siempre en Cataluña, como denuncia el protototalitario Prat de la Riba en “La nación catalana”.
La principal fuente de la que bebe el nacionalismo catalán es de Fichte con su “Discurso a la nación alemana”, libro en el que identifica nación con lengua. Libro y tesis que también inspiraron al nazismo que identificaba nación con raza y lengua (el nacionalismo catalán primigenio también reivindicó la raza, como ha señalado ese gran hombre de la libertad que es Francisco Caja) y que llevó a delirios como prohibir la literatura de Heine o que los judíos utilizarán el alemán.

El nacionalismo catalán pisotea la libertad personal y los derechos personales con impronta y obsesión totalitaria, porque teme que dejando elegir el catalán no tuviera respaldo y porque en su delirio y ensoñación separatista cree que persiguiendo a los castellano-parlantes reforzará la identidad catalana, hasta hacer la ruptura con España inevitable”

El que avisa no es traidor: Mas y sus secuaces no van a tener siempre en Madrid a la gente amable que incluso han alimentado sus desvaríos. Más pronto que tarde puede haber otra clase de gente que, aunque hable catalán en la intimidad, puede hacer uso de las armas de que les dota la Constitución, una de ellas la de la suspensión de la autonomía, que hacen uso cuando es preciso en la democrática Gran Bretaña, sin que se le hayan caido los anillos ni a la Reina ni al primer ministro de turno. El que avisa no es traidor, como se decía en Hermano Lobo.